Adiós a Michael Novak

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Michael Novak, amigo y defensor de la libertad

por: Jeffrey Tucker

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¡Qué hombre tan querido, dulce, brillante y maravilloso! Michael Novak, nacido en 1933, murió el 18 de febrero de 2017, y ya extraño mucho su presencia en el mundo.

Él era una figura fascinante, una mente adaptable con principios firmes que lo pusieron en muchos bandos políticos a lo largo del curso de una larga carrera. Sin embargo, yo creo que, si usted observa con cuidado, encontrará un hilo común en todo su trabajo: el deseo de defender la dignidad y libertad de la persona humana. Y por ello quiero decir, toda persona.

Observando el tiempo de su vida, no encontraremos ese compromiso de forma consistente ni en la derecha ni a la izquierda, lo que explica el cambio de alianzas políticas de Michael. A él ampliamente se le considera como un miembro de la nueva izquierda que más tarde se volvió neoconservador, con la implicación de que fue sólo el quien cambió. En realidad, sus principios estuvieron más fijos de lo que usualmente se supone.

Michael Novak deja un legado de conocimiento y liderazgo que permanecerá Clic para tuitear

Cuando yo era más joven, estando en su sala le pregunte acerca de uno de sus primeros libros, “la Iglesia abierta,” publicado en 1964. Le pregunte si es que el compromiso hacia la libertad que muestra en el libro -principalmente respecto a los temas de la libertad religiosa-podría haber sido la base de su compromiso posterior con la libertad económica, de forma que quizá no cambió de parecer tanto como la gente dice.

El pensó respecto y dijo “hay algo de eso. Quisiera pensar que he crecido intelectualmente a lo largo de los años, pero nunca he tenido la idea de que de algún modo cambiara fundamentalmente. ¿Por qué no escribes al respecto?”

Nunca escribí acerca de ello. La mayoría de mis textos sobre su trabajo ha sido ensayos argumentativos diciéndole que su compromiso con la libertad no era lo suficientemente consistente, que debió haber ido más allá con su sospecha respecto a la autoridad y convertirse en un pleno libertario. Siempre fue amable conmigo en estos debates. Sigo creyendo que se volvió más libertario de lo que él mismo se dio cuenta.

Por ello permítanme bosquejar el ensayo que él hubiera querido que yo escribiera, dejándole alguien más hacer el trabajo rudo de probar mi argumento.

En el principio, estaba el catolicismo

Michael Novak era un teólogo por encima de todo lo demás, y sus primeros años los pasó en un lado de la gran división que existió dentro del catolicismo a principio de los 1960s. Había dos bandos, ninguno de los cuales existe hoy en la forma que alguna vez lo hicieron, así que usted deberá imaginarse la historia.

Había defensores del antiguo orden que proviene de la edad media: una iglesia poderosa pero alejada, liturgia en latín, sospechoso de la modernidad, dudosa de la libertad, casada con formas que no cambian. Se le llamaba “conservadores”, pero serían mejor descritos como Católicos Tridentinos por su devoción al concilio de Trento.

El otro lado creía en la libertad religiosa, la apertura, la renovación litúrgica, y un deseo de abrazar la modernidad y la idea del progreso humano -la exención de un movimiento que en realidad había comenzado en los 1890s. Todo ello suena como un bien indiscutible, pero debido a que esto eran los sesentas, y todo lo que implicaba, parte de la mezcla también incluía una medida de heterodoxia, estatismo e incluso impulsos revolucionarios que querían, como se dice, tirar al bebé junto con la el agua de la tina.

Novak estaba firmemente en el lado de los liberales, principalmente por su aprecio de la idea de la libertad religiosa, que había sido una controversia en la Iglesia durante más de un siglo. Él tenía la certeza de que las personas deberían ser libres para creer y practicar la fe de su elección, porque este era un derecho humano. El creía que la Iglesia debería defender este derecho, incluso si significaba hacer que el propio catolicismo fueron tema de elección en lugar de coerción. Como Lord Acton, él rechazaba firmemente “el poder temporal del espada,” haciendo que sus opiniones fueran anatema para los conservadores. Incluso hubo un movimiento para silenciarlo durante esos años.

El Concilio Vaticano Segundo adoptó la libertad religiosa con su famoso documento Dignitis Humanae. Novak fue la influencia principal. Fue un momento hermoso para él, y para la fe religiosa en general. También era algo que debía hacerse desde hace mucho.

Después del concilio

desafortunadamente, esta victoria inspiró una arrogancia que a su vez desató fuerzas dentro del catolicismo que nadie pudo controlar. Fue una tormenta perfecta de cambio cultural y de turbulencia moral y litúrgica -que no tenía nada que ver con la libertad religiosa. Los seminarios se vaciaron, los monasterios se dividieron, e incluso los fieles quedaron profundamente sacudidos por eventos que llegaron incluso al nivel de las parroquias.

Todo esto sucedió a lo largo de los 10 años que siguieron al concilio, y Novak se unió a las voces que estaban reclamando por ello, sugiriendo que lo que había comenzado como una liberalización se había transformado en algo completamente distinto. Se había vuelto destructivo. Esto lanzo a Novak en una misión para descubrir el lugar adecuado y los límites de la idea de la libertad humana, como una extensión de su temprano compromiso con el liberalismo clásico.

Finalmente, el capitalismo

En 1982, el público su gran trabajo, “el espíritu del capitalismo democrático.” Fue su quiebre total respecto al anticapitalismo de la izquierda. Él llegó a entender -y he aquí el punto crucial- que la libertad económica era una extensión de la libertad religiosa, una aplicación del derecho humano a asociarse, crear, inventar, poseer y en términos generales disfrutar la libertad.

El libro sorprendió a sus antiguos amigos. Parecía que los había traicionado. Sin embargo, desde su punto de vista la traición fue al revés: ser liberal significa asumir la libertad con confianza, y no sólo en un área de la vida. Después de todo, cuando hablamos de economía, estamos hablando de una parte gigantesca de la propia vida. Estamos hablando acerca del uso de la mente en un contexto material que puede significar la diferencia entre una buena y una mala vida, una población próspera o una terrible pobreza, entre el derecho otorgado por Dios a la creatividad, o un sistema que asfixia ese regalo. En corto, se había convertido en un liberal consistente en el sentido clásico.

Novak llegó a entender que la libertad económica es una extensión de la libertad religiosa Clic para tuitear

En este contexto, el comenzó a celebrar el emprendedurismo como como un aspecto la creatividad humana, y a los negocios en sí como una clase de vocación no tan distinta de otros llamados en la vida. El celebró el significado moral de la productividad y la riqueza como un elemento esencial de una buena vida. Él defendió a la economía libre en contra de la sociedad planificada.

Sus escritos fueron tan poderosos en este tema que llegó a influir la propia enseñanza de la Iglesia bajo el pontificado de Juan Pablo II. En estos años escribió el que llegó a convertirse en mi libro favorito de los que escribió, y de hecho uno de mis libros favoritos de todos los tiempos: “Personas libres y el bien común” (1988). Él se basa fundamentalmente en una idea propuesta por Ludwig von Mises en su libro de 1927 titulado “Liberalismo”. Mises dijo que liberalismo es la única teoría social que impulsa el bien común, en contraposición del bien de sólo uno o dos sectores de la sociedad. Novak le dio seguimiento esa idea y hermosamente integró el individualismo con el comunitarismo, dándonos una defensa de la libertad como el mejor sistema para la prosperidad y la paz universal. Para mí, con este libro, Novak alcanzó su cima intelectual.

Uno y muchos

Otras notables contribuciones siguieron. En los 1990s, vimos un primer flash de la idea de que existe un choque de civilizaciones el mundo, que el occidente está fundamentalmente opuesto a las tendencias culturales de otras partes del mundo, y que la libertad como la conocemos le pertenece sólo a un grupo. Novak vio el peligro en esta forma de pensamientos respondió con un libro muy inspirador: “El hambre universal por la libertad: por qué el choque de civilizaciones no es inevitable” (2004).

El universalismo de Novak no se trata de imponer una forma de hacer las cosas a todos. Se trata del derecho y deseo universal de la libertad, el cual es, como él lo percibe, una extensión de la naturaleza la persona humana. ¿Cómo puede ser una sola sociedad del hogar de dicha diversidad? La libertad se construyen instituciones que incentivan la paz comunitaria través del intercambio y el comercio, al tiempo en que permiten a los grupos desarrollar sus propias culturas.

En ello, él se mantuvo sólidamente en el liberalismo clásico, y en contra de la sociología de guerra en la izquierda y la derecha. Su visión humana, infundidas con amor cristiano y riguroso estudio, se sostendrá ante la prueba del tiempo. Él deja un sorprendente legado literario con nosotros. En cuanto a mi visión sobre su biografía intelectual, espero que habrá muchos más escritos y comentarios sobre su vida e influencia. Su voz hizo una diferencia en el mundo en exactamente la forma en que él esperaba que lo hiciera, al inicio y al final.

 

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Jeffrey Tucker es Director de Contenido en la Foundation for Economic Education, Chief Liberty Officer de Liberty.me, investigador del Acton Institute, y autor de 5  libros.

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