Tu tele te espía

por: Gerardo Garibay Camarena

No, no es ciencia-ficción, ni delirio, ni una imaginaria conspiración, es la realidad del espionaje sistematizado que define a nuestra época y que convierte al concepto de privacidad en una reliquia de tiempos antiguos, de esos que no volverán. Ante la nueva realidad parece que sólo quedará resignarnos, y al menos tener el consuelo de que, mientras tengamos un aparato conectado a internet, nunca estaremos realmente solos, los burócratas de los servicios de inteligencia los habrán de acompañar.

Esta semana, WikiLeaks hizo público el bloque de información más grande de la historia respecto a los sistemas de espionaje estadounidense, incluyendo en esta primera fase cerca de 9000 documentos que abarcan, en palabras de Julian Assange, “toda la capacidad de hackeo de la CIA”, y los hallazgos, agrupados bajo el nombre clave “Vault 7”, son más que preocupantes.

De entrada, ahora sabemos que el Grupo de Desarrollo de Ingeniería (EDG por sus siglas en inglés) es el organismo de la Agencia Central de Inteligencia Norteamericana dedicado a elaborar herramientas para el espionaje a través de las redes computacionales. Los señores no han estado ociosos, su sistema de administración incluye cerca de 500 proyectos, correspondientes tan sólo al periodo que va de 2013 a 2016.

¿Qué significa esto?

En pocas palabras, (para que la CIA no se tarde mucho en leer ese artículo y pueda dedicarse cosas de más utilidad) la revelación de WikiLeaks nos ha permitido saber que:

  •  La Agencia Central de Inteligencia puede ingresar a cualquier teléfono o computadora a través de programas conocidos como malware, que le permiten a los burócratas de la CIA prender o apagar e incluso controlar dichos dispositivos a distancia, incluyendo acceder a las cámaras y micrófonos para grabar lo que usted hace y dice en prácticamente cualquier lugar del mundo. Incluso si usted usa aplicaciones supuestamente encriptadas para enviar mensajes, como WhatsApp o Telegram, los servicios de inteligencia, o cualquiera con el dinero para pagar por ellos, podrán conocer lo que está escribiendo antes de que el mensaje que usted escribió sea siquiera enviado a su destinatario.
  • Sí, su televisión lo está grabando. Si usted tiene una “televisión inteligente” en su cuarto o en su sala, conectada a Wi-Fi, ya no sólo puede presumir de que usa Netflix, sino también de que literalmente abrió las puertas de su intimidad a los espías profesionales, todo a cambio de volver a ver por cuarta vez el último capítulo de Breaking Bad. ¿Cómo lo hace la CIA? A través de un programa al que se refieren con el nombre clave “Weeping Angel”.
  • No, no es sólo la CIA o el gobierno norteamericano el que está trabajando permanentemente para espiar al mundo, y de hecho uno de los principales beneficios de este escándalo será alentar un debate internacional respecto al poder de las agencias de “inteligencia” y a los “errores” de diseño en el software que usamos todos los días y que nos deja expuestos literalmente a la buena o mala voluntad de gobiernos y mafias. Como acertadamente afirmó WikiLeaks al dar a conocer este primer bloque documentos “si la CIA puede descubrir esas vulnerabilidades (en el software) también pueden hacerlo otros”.

Muchas de estas cosas parecían hace tan sólo unos años temas de película hollywoodense, o fantasías paranoicas, pero ahora son una realidad confirmada. Son también un reflejo de la voluntad sistemática de los servicios de inteligencia dentro de los gobiernos para registrar la actividad y el pensamiento de que yo ciudadanos a los que teóricamente sirven.

¿Qué hacer?

  • En primer lugar, tratar cada pieza de información y de conducta de nuestras vidas como si fuera información pública, porque de hecho básicamente lo es.
  • En segundo lugar, entender estas revelaciones con la gravedad que representan. De momento es fácil desestimarlas diciendo “el que nada debe, nada teme”, pero el hecho es que las estructuras gubernamentales a nivel nacional e internacional cada vez interfieren más con la vida privada, y eventualmente todos tendremos “algo que temer”.

El guionista Buck Henry escribió alguna vez “sólo porque sea paranoico, no significa que ellos no estén tras de usted”. Por angas o por mangas, todos estamos en riesgo de ser espiados, todos podemos llegar a ser “incómodos” en algún momento, y cuando ese momento llegue más nos vale no decir leperadas enfrente de la tele.

Por cierto…

Después de dos Moreiras, el pueblo de Coahuila parece decidido a volver a votar por el PRI. Quien quiera buscar la definición de masoquismo político, la encontrará por los rumbos de Saltillo.

Gerardo Garibay Camarena

Gerardo Garibay Camarena

Escritor. Católico. Libertario. Escéptico de la política y desconfiado de las intenciones de los políticos. Creo en personas libres y mercados libres.