Maduro no es el culpable

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Maduro no es el culpable

por: Gerardo Garibay Camarena

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Bueno, la verdad sí, pero no es el único.

Desde la semana pasada Venezuela ya es, para todo efecto práctico, una dictadura, y una vez aprobada la nueva constitución, que diseñarán al gusto de Maduro los funcionarios electos por el oficialismo en la asamblea constituyente del domingo 30 de julio, la oposición habrá sido expulsada completamente del ejercicio de gobierno.

La tragedia venezolana acumula día con día multitud de tragedias particulares y generalizadas: incluyendo la represión sistemática de las manifestaciones y la destrucción de lo poco que queda del sector privado, tras la “nacionalización” de miles de empresas y el cierre de muchas más a causa de la escasez de materias primas, del control de precios y una inflación anual del 720% (120 veces más que la inflación en México). Para ponerlo en perspectiva, tan solo entre 2014 y 2015 quebraron más de 110 mil empresas, un 25% de todas las que existían.

Venezuela ya es, para todo efecto práctico, una dictadura Clic para tuitear

A esto se suma el desmoronamiento de la infraestructura física y quiebre de las estructuras sociales, marcada por el aumento en la delincuencia. Quizá el más dramático testimonio de esta degeneración es la cifra de homicidios, que ha convertido a ese país en el tercero más peligroso del mundo. En Venezuela hay más de 60 asesinatos por cada 100 mil habitantes (cuatro veces más que en México).

Mientras tanto, las puertas de la cárcel chavista siguen cerrándose. Durante los últimos meses la mayoría de las principales aerolíneas han cancelado o limitado masivamente sus vuelos hacia y desde Venezuela, incluyendo American Airlines, Avianca, Gol, Aeroméxico, Delta y Aerolíneas Argentinas. Para ponerlo en perspectiva, el pasado 8 de agosto salieron 33 vuelos desde el aeropuerto internacional Simón Bolívar (el más importante de Venezuela), mientras que del Aeropuerto El Dorado (su equivalente en Colombia) salieron más de 530 vuelos.

Sí, lo de Venezuela es trágico, pero Maduro no es el culpable, al menos no el único.

Viendo el sufrimiento de los venezolanos es muy tentador recurrir a una visión de blanco y negro, entre los malvados socialistas del gobierno y los bondadosos liberales de la oposición encabezada por la Mesa de Unidad Democrática.

No tan rápido, para repartir adecuadamente las culpas hay varias cosas a considerar:

En primer lugar el criminal ataque a las libertades políticas y económicas de los venezolanos no empezó con el chavismo. No nos equivoquemos, pensando que antes de la elección de Hugo Chávez Caracas era un paraíso de libre comercio. De hecho, la degradación económica de Venezuela es tan vieja como su supuesta “democracia”. Rómulo Betancourt, el primer presidente de la era moderna era un militante comunista, que triplicó los impuestos a los ingresos, devaluó la moneda y estableció una dependencia de planeación central, entre otras perlas dignas del “Comandante Chávez”.

La tragedia venezolana no empezó con Chávez, él fue el resultado Clic para tuitear

Durante los siguientes 50 años los socialdemócratas de la Acción Democrática y la COPEI  se intercambiaron el gobierno, ampliando cada vez más el poder del estado y financiándolo con los ingresos petroleros, elevando la inflación y la deuda a niveles preocupantes, que eventualmente obligaron al izquierdista Carlos Andrés Pérez a impulsar una serie de medidas de privatización y liberación económica. Sin embargo, el remedio no funcionó porque, como buen socialista de corazón ¿Verdad, Carlos Salinas? el presidente Pérez las hizo mal, a medias y con tranzas, provocando una crisis de credibilidad política que provocó años después el triunfo de Hugo Chávez.

En pocas palabras, la receta de demagogia, gigantismo gubernamental, deuda y petrodólares no la inventó Chávez y menos aún Nicolás Maduro. Lo único que hicieron los chavistas fue darle una remozada a los viejos vicios de la clase política venezolana y aderezarlos de una nueva retórica.

Por eso también, en segundo lugar, los opositores de la Mesa de Unidad Democrática no son santos ni inocentes; lo que son es otra parvada de socialistas, que quieren quitar a Maduro para ponerse ellos a hacer lo mismo, o al menos para compartir el poder negociando con el régimen.

Es más, para acabar pronto, si Leopoldo López y Capriles llegaran a México, estarían con López Obrador. Son demagogos, son simplemente una versión menos grotesca del mismo veneno del chavismo; son Maduro con barniz de civilidad.

Chávez se parece a AMLO, Capriles y López también. Clic para tuitear

Esa es la verdadera tragedia de Venezuela: No sólo se trata de un régimen tiránico que oprime a la sociedad, sino de una sociedad corrupta por la socialdemocracia, hasta el punto en que todo su diálogo público se ha reducido a elegir entre socialistas, porque los votantes, empezando por la propia clase empresarial e intelectual se han vuelto tan adictos a los monopolios y las ayudas del gobierno, que son incapaces de imaginar siquiera una alternativa diferente.

Sin embargo, no todo está perdido.

Incluso en este panorama hay algo de esperanza. Algunos esfuerzos, como el del Movimiento Libertad o Econintech, que están trabajando para construir esa alternativa, aunque desgraciadamente las principales voces de la oposición siguen siendo las de Maduros light.

También hay una advertencia. Lo que le pasó a Venezuela nos puede pasar a nosotros, y no sólo con López Obrador, sino también con sus imitaciones socialdemócratas, del color que sea.

¿Queremos estar a salvo?

Entonces necesitamos tener claro un par de cosas:

  • La pobreza no se elimina por decreto, se elimina cuando retiramos las barreras que le impiden a millones de personas aprovechar plenamente su talento y crear todo el valor que podrían lograr en una economía libre. De hecho, el enemigo real es la marginación.
  • Los precios no se definen desde el gobierno, e intentar controles de precios SIEMPRE resulta en escasez, lo mismo en la Roma imperial que en la Caracas chavista.
  • La expansión de la influencia gubernamental no es la solución, al contrario. Cuando las burocracias estatales se involucran en áreas que no les corresponden, corrompen las relaciones sociales y eventualmente las degradan al grado de destruirlas. Los efectos podrían ser más o menos notorios, dependiendo de las circunstancias, pero siempre estarán ahí.
  • Maduro no es el culpable, al menos no el único. Los gobiernos son al mismo tiempo motivo y consecuencia de las sociedades que los elijen, especial pero no únicamente en los regímenes democráticos.

En pocas palabras:

No basta con derrotar al tirano de palacio, porque seguramente ese tirano no es sino el reflejo de la tiranía que ya existe en muchas personas más.

 

 

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Escritor. Católico. Libertario. Escéptico de la política y desconfiado de las intenciones de los políticos. Creo en personas libres y mercados libres.

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Entre-meses electorales

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Entre-meses electorales

por: Gerardo Garibay Camarena

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Gracias a Dios se acabaron las elecciones de este año, y tendremos unos meses de relativa paz antes de que el siguiente destripado electoral arranque en septiembre próximo. Por lo pronto, de confirmarse los triunfos del PRI en el Edomex y Coahuila y del PAN/PRD en Nayarit y alcaldías de Veracruz, podemos decir que tras un intenso combate cada quien se mantiene en su trinchera. El único partido que podía verdaderamente desequilibrar el escenario, con un triunfo en el Estado de México, era Morena, y no lo logró.

Ya con la perspectiva que comienzan a brindarnos los primeros días después de la guerra de mapaches del 4 de junio, quedan algunas consideraciones para la reflexión, que me gustaría compartir con ustedes, como pretextos para alentar el diálogo sobre la zarandela que nos espera de aquí a la siguiente elección.

  1. Morena sigue siendo una amenaza latente. Aunque el partido de obrador no logró hacerse con ninguna gubernatura, demostró que, aunque yo odie reconocerlo, se ha convertido en un jugador protagónico en buena parte del país, este domingo el PRI ganó las elecciones de gobernador del Estado de México con apenas la mitad del apoyo que tuvo cinco años atrás, y prácticamente todo el respaldo que perdió en ese último lustro se movió hacia Morena. Obrador sigue siendo el precandidato presidencial mejor posicionado y el rival a vencer en las elecciones.
  1. El PAN avanzó un poco, pero no puede ni debe cantar victoria. A las 6:00 de la tarde del domingo, Anaya salió a decir que habían ganado en tres estados, pero ahora el triunfo en Coahuila se les fue para atrás y la elección seguramente terminara los tribunales. Aun así, es un buen año en números para acción nacional. El problema es que, por ejemplo en el caso de Veracruz, cuando uno mira más allá de la superficie resulta que quien triunfó no fue tanto Acción Nacional, sino el Yunesismo, que tiene de panista lo que yo de norcoreano.

El mero hecho de tener como protagonistas y precandidatos presidenciales a priístas del calibre de Miguel Ángel Yunes o Rafael Moreno Valle nos recuerda la crisis de identidad cuya culpabilidad comparten los principales liderazgos blanquiazules, y que deberá enfrentarse tarde o temprano, ya sea para replantear la identidad de acción nacional o para recuperar un mínimo de coherencia.

La alianza es un camino cada vez más atractivo para PAN y PRD. Clic para tuitear

  1. La alianza es un camino cada vez más atractivo para el PAN y el PRD. Lo es no sólo por el acercamiento ideológico que comentamos hace unas semanas, sino también por frío, claro e incontestable pragmatismo: El hecho es que el domingo pasado, donde azules y amarillos fueron en alianza, ganaron; donde la jugaron por su cuenta, perdieron.

Si algo queda claro después del domingo es que Acción Nacional y el PRD serán competitivos en las elecciones presidenciales sólo si van juntos, y esta certeza tendrá una enorme influencia al momento de definir los mecanismos para la elección de su candidato presidencial, y eso pone en una grave desventaja a Margarita Zavala, porque es a quien menos aceptarían apoyar los simpatizantes del PRD. Por eso, entre otras cosas, lanzó su drama en videohome amenazando con no apoyar al PAN y exigiéndole a Anaya que se nombre candidato antes de un mes, para evitar la alianza.

Tristemente para Zavala, su amenaza no la tomó a bien casi nadie, la mitad de los panistas se enojaron y la otra mitad la vieron con incredulidad, pues a estas alturas todo mundo tiene claro que una candidatura independiente de Margarita o de cualquier otra persona está condenada al fracaso.

  1. La moda de los independientes se está choteando muy rápido. En estas elecciones se registraron más de 270 candidatos independientes y sólo 6 obtuvieron el triunfo, todos ellos a nivel municipal, ninguno para diputado. Tras las reformas legales que permitieron esta figura, los candidatos independientes generan enormes expectativas, que rápidamente han degenerado en una vía de escape para el ego insatisfecho y delirante de políticos en desgracia, en lugar de ser, (como muchos anhelábamos) una opción diferente para la sociedad.

Todos los que están jugando con la idea de candidaturas independientes para el 2018 deberían de pensar y repensar antes de meterle más dinero a su ilusión, porque las elecciones se ganan con una de dos cosas: estructura o un movimiento que cambie el juego, y ninguno de los aspirantes: Ríos Peter, Castañeda, Ferriz de Con tienen ni de lejos el arrastre, los recursos, el carisma y el talento como para ganar a contracorriente, vamos, ni el Bronco podría tener éxito, tras su decepcionante labor en el gobierno de Nuevo León. Lo mismo aplica, una vez más, para Margarita Zavala: está delirando si cree que puede competir en las elecciones como candidata independiente y tener posibilidades de ganar.

La moda de los independientes ya se choteó Clic para tuitear

  1. Para el PRI el resultado de estas elecciones fue el mejor posible dentro de las circunstancias. Mantendrán, aunque sea por un mínimo porcentaje, el Estado de México y Coahuila, lo que les da oxigeno puro para los próximos meses y les permitirá tener un espacio hacia donde replegarse una vez que fracasen en las presidenciales del 2018, donde la perspectiva actual es que no tienen una posibilidad real, ya no digamos de ganar, sino de siquiera competir, y ellos lo saben.

El PRI tiene un problema no sólo de liderazgos, sino incluso de marca y debería considerar muy seriamente aceptar la propuesta de cambio de nombre que se rumora para la XXII Asamblea Nacional Ordinaria, a concluirse en agosto próximo.

  1. El escenario fundamental para el 2018 no ha cambiado. López Obrador sigue siendo el candidato mejor posicionado, aunque no tendrá la ventaja de contar con la inmensa Tesorería del Estado de México para financiar su campaña y posicionar su estructura; el PRI no tiene con quien competir, pero mantiene el Estado de México como refugio para sus principales liderazgos y como esperanza de volver por sus fueros; El PAN y el PRD reafirmaron que sus alianzas funcionan a nivel local y deben tener cada vez más claro que, al menos en términos estrictamente pragmáticos, necesitan una alianza a nivel nacional, más allá de si esta es correcta en términos de la ideología que teóricamente defienden.
  1. En las elecciones del 2018 las personas saldrán a votar motivadas por una de dos razones: porque están incluidas en la operación de las estructuras partidistas, o por Andrés Manuel López Obrador, ya sea para apoyarlo con el sufragio, porque lo aman; o para apoyar al candidato que esté mejor posicionado para derrotarlo, porque lo detestamos. Para bien y para mal ningún otro personaje de la política mexicana levanta tantas pasiones.

¿Por qué?

Porque en política lo que emociona es la perspectiva del cambio, y actualmente el único que ofrece un cambio es Obrador, un cambio que a muchos nos parece terrible, trágico y peligroso, pero que a otro porcentaje de la población le provoca esperanza. Por supuesto, están equivocados, pero también están emocionados y, parafraseando a Ayn Rand, el cerrar los ojos a esta realidad no nos hará escapar de sus consecuencias.

En política lo que emociona es la perspectiva del cambio Clic para tuitear

Por supuesto, todavía hay mucho que puede cambiar; de entrada, los conflictos post electorales en Coahuila y Edomex tienen el potencial de alterar equilibrios, y en el caso de Obrador, como comentábamos hace unas semanas, siempre existe la posibilidad de que su tendencia tiránica lo siga traicionando antes de tiempo, destruya su careta de la república amorosa y espante a las personas suficientes como para que vuelva a perder; también existe la probabilidad de que el candidato del PAN/PRD o, incluso el del PRI (¿Nuño, Claudia Ruiz Massieu?) tengan la creatividad para alentar en la sociedad la emoción que hoy maneja casi en monopolio Andrés Manuel.

Y eso es lo bonito de la política: es una botana.

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Escritor. Católico. Libertario. Escéptico de la política y desconfiado de las intenciones de los políticos. Creo en personas libres y mercados libres.

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Sacar al PRI

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Sacar al PRI

por: Gerardo Garibay Camarena

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En unos cuantos días se llevarán a cabo las elecciones para gobernador en el Estado de México, Nayarit y Coahuila, y para alcaldes en el Estado de Veracruz. Especialmente en el Edomex el tema recurrente en las campañas de los diversos partidos y en las conversaciones por medio de las redes sociales ha sido el objetivo de “sacar al PRI” del gobierno estatal, como si esa fuera la solución automática a los problemas de la entidad y como si en automático cualquier candidato de los otros partidos fuera obligadamente preferible al del tricolor, sin analizar siquiera las propuestas, historial o planteamiento de cada uno.

El problema es que eso no es necesariamente cierto. “Sacar al PRI” no es un boleto sin escalas a la transformación democrática, y menos aun cuando las otras opciones, específicamente MORENA, en este caso, cojean del mismo pie colectivista, populista y demagógico que los tricolores.

Sacar al PRI no es un boleto sin escalas a la transformación democrática Clic para tuitear

Sin embargo, el argumento de que se necesita “sacar al PRI” tiene un innegable atractivo para buena parte de la sociedad, un atractivo que sin duda se ha incrementado tras los grotescos escándalos en los que se ha visto envuelta la generación de gobernadores del “nuevo PRI”, léase los Duarte, Moreira, Rodrigo Medina, etc., aunque esa es sólo una parte de la explicación.

La otra mitad consiste en el hecho de que está fuertemente enraizado en uno de los mitos más sólidos y extendidos entre la oposición mexicana a lo largo del siglo XX, el cual, con sus debidos matices, va más o menos así: La sociedad mexicana es enteramente honesta, buena, bonita y maravillosa, pero está cruelmente sometida por un muy pequeño grupo de priístas, que son enteramente corruptos malos feos y terribles, que se mantienen en el poder a base de fraudes generalizados y que, si sólo existieran elecciones democráticas, serían expulsados completamente de los puestos de gobierno y nunca ganarían otra elección. Mientras tanto, ya con democracia y libre de sus opresores, la sociedad mexicana reflejaría plenamente su honestidad, bondad y belleza, y se convertiría en una nación de primer mundo; prácticamente de inmediato desaparecerían la corrupción, los delitos, la pobreza y los vicios. En pocas palabras: que lo único que nos impide ser como Dinamarca es el copete de Peña Nieto.

Aquí es momento de un mea culpa, pues desde que tengo memoria (en la campaña de Manuel Clouthier en 1988) y hasta el segundo año del gobierno presidencial de Vicente Fox, yo también me aferré a este mito, que me ofrecía una explicación sencilla y digerible (aunque falsa) de la realidad política del país, traducida en un solo gran instrumento: la democracia electoral.

¿lo único que nos impide ser como Dinamarca es el copete de Peña Nieto? Clic para tuitear

Por supuesto, el sistema democrático representa un avance en comparación con el autoritarismo mono partidista que vivimos durante décadas y la pluralidad política que ella trae consigo es un elemento indispensable para posibilitar la rendición de cuentas, el equilibrio de poderes y el castigo a la corrupción. Sin lugar a dudas el triunfo de Vicente Fox, aquel 2 de julio del 2000 fue una victoria histórica para la sociedad mexicana, y no me arrepiento de haberlo celebrado. Lástima que después no resultó tan fácil.

Aún recuerdo, como si los escuchara en este mismo momento, los gritos de “arriba, abajo, el PRI se va al carajo” que resonaban en la transmisión televisiva del anuncio de la victoria de Fox en el Comité Ejecutivo Nacional del PAN. Lo triste es que, a 17 años de aquellas porras, y aquella certeza que yo compartía desde lo más profundo del alma, el PRI está otra vez en Los Pinos y el que se fue al carajo resultó ser Fox, hundido en la decepción de lo que pudo ser la presidencia que cambiara la historia y resultó una administración regular.

el PRI no inventó al monstruo, simplemente le cambió el vestido. Clic para tuitear

La enseñanza de estos casi 17 años de “alternancia” es que el mito opositor de que el problema de México era únicamente el PRI se desvaneció en el aire, la simplicidad del blanco y negro dio paso a la complejidad y la incertidumbre de muchos tonos de gris, y muchas tranzas multicolores.

Por eso debemos entender:

  • Que, trágicamente, el PRI no gobernó México a pesar de la voluntad de la sociedad, sino con su respaldo, el que sigue conservando en buena medida en la mayor parte del país, y ello se debe a que las malas mañas de los priístas no las inventaron ellos, sino que las adaptaron y las sistematizaron a partir de los rasgos culturales que se han venido formando en la nación mexicana desde los tiempos de la colonia. En otras palabras: el PRI no inventó al monstruo, simplemente le cambió el vestido.
  • Que lo del “fraude generalizado” es un mito. Ciertamente el PRI-Gobierno no actuó conforme a los estándares democráticos modernos, y en ocasiones recurrió a la violencia para imponer a sus candidatos, pero en la mayoría de los casos sus triunfos contaron con el respaldo activo, o al menos con la resignación de los ciudadanos. Va como ejemplo el caso de León: hubo 2 elecciones en las que el PRI abiertamente trató de negarse a la voluntad ciudadana (1946 y 1976), y las dos veces el pleito subsecuente se resolvió con la instalación de una junta de notables. ¿El resto del tiempo? La oposición perdió, en primer lugar, por la gente no la apoyó. En este mismo sentido, en su libro Democratización vía Federalismo Alonso Lujambio se refiere al registro de posibles fraudes que llevaban líderes de la oposición, como Luis Calderón Vega o María Elena Álvarez de Vicencio, quienes registran algunos casos que son indignantes, pero ni de lejos generalizados.

-roban, pero dejan robar- El PRI multiplicó por millones el número de sus… Clic para tuitear

  • Que la corrupción no es monopolio de los políticos. Es cierto que la corrupción es cultural, en eso tiene razón Peña Nieto, pero también es cierto que el PRI tiene una enorme parte de culpa en cuanto a explotar y alimentar las tendencias de una buena parte de la población, a cambio de mantener su apoyo. Ese es el “roban, pero dejan robar”. En otras palabras, los líderes del PRI tuvieron éxito en sus delitos al multiplicar por millones el número de cómplices.
  • Que el problema de la corrupción va mucho más allá de las siglas de un partido político. A estas alturas ya no basta con “sacar al PRI”, porque el problema de fondo no está en las siglas ni en los colores, sino en las acciones, y hoy en todos los partidos hay políticos creados bajo el molde priísta, dispuestos a comprar votos con despensas o programas sociales, a apelar a los odios y a los prejuicios, en una palabra: a corromper.
  • Que no basta con “sacar al PRI”. Al hablar de alternancia y voto libre, la palabra clave es justamente el que la democracia “posibilita”, pero no garantiza ni resuelve por sí misma los fenómenos de manipulación y de abuso político que 70 años de un sistema de partido de Estado nos hicieron percibir como sinónimos del PRI, pero que pueden esconderse en cualquier color.
Para decirlo claro, no basta con sacar al PRI Clic para tuitear

Para acabar pronto, ganarle las elecciones al PRI es apenas el primer paso de un camino largo, arduo y complicado, que requiere limpiar y modernizar no sólo las estructuras políticas, sino los paradigmas culturales, en un ejercicio para el que no basta con tener votantes, sino que es necesario formar ciudadanos. Después de todo, para explicarlo en términos de los blanquiazules, si la lucha política se resolviera con una simple boleta, no sería una brega de eternidad.

Por cierto…

Mi apuesta para el domingo: Gana Del Mazo en el Edomex, con Delfina a 4 puntos de distancia y Josefina en cuarto lugar, repitiendo el % de Bravo Meno. Nayarit y Coahuila serán para el PAN.

 

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Escritor. Católico. Libertario. Escéptico de la política y desconfiado de las intenciones de los políticos. Creo en personas libres y mercados libres.

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Obrador, el PAN y el PRD: Carácter es destino

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Carácter es destino

por: Gerardo Garibay Camarena

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Hace unos meses, al analizar las posibilidades de Andrés Manuel López Obrador rumbo a las elecciones presidenciales del 2018, comentábamos que es el aspirante mejor posicionado, pero que su victoria o su fracaso dependerían de que pudiese controlar su carácter, para no repetir su gran error durante el proceso electoral del 2006: que se volvió loco antes de tiempo. Hace 11 años a AMLO le ganó la hormona, se sintió dictador antes de ser siquiera presidente, endureció el discurso y al final del día se quedó con la más dolorosa de las derrotas, aquella donde la gloria se queda milímetros de distancia.

Bueno, pues parece que, a pesar de sus evidentes esfuerzos por moderar su imagen autoritaria y envolverse en la bandera de una “República amorosa” a López Obrador se le sigue notando el código postal de la calle de la amargura y la colonia de la intolerancia. El señor simplemente es incapaz de encauzar la frustración y aceptar el disenso.

Hace 11 años a AMLO le ganó la hormona, se sintió dictador antes de ser presidente Clic para tuitear

Hace unas semanas, cuando Delfina escalaba puestos en las encuestas y parecía destinada a superar en el primer lugar de las preferencias al priísta Alfredo del Mazo, López Obrador era todo vida y dulzura; Sin embargo después llegaron los vídeos de Eva Cadena recibiendo dinero para MORENA, los escándalos de la propia Delfina por su gestión como alcaldesa y las propias limitaciones de la candidata, que parecen haberla detenido en el segundo lugar, a unos cinco puntos de distancia del candidato del PRI, partido que (salvo una gigantesca sorpresa) obtendrá el triunfo en las elecciones del 4 de junio.

Y entonces, al igual que las esperanzas de triunfo de Delfina, la amabilidad de obrador se desvaneció en el viento, para volvernos a topar con el cascarrabias de costumbre. Este jueves 25 de mayo no sólo se peleó con el periodista José Cárdenas, sino que incluso entró en modo de combate con la santona del periodismo de izquierdas, Carmen Aristegui, a quien le gritó y espetó el mote de “mirona profesional” en una airada conversación, después de que AMLO literalmente se metichó en la entrevista que la periodista realizaba a la diputada federal Rocío Nahle, implicada en el escándalo de Eva Cadena.

Estos choques con la prensa fueron la cereza en el pastel de una semana de errores obradoristas, entre los que destaca también su pésimo manejo de la relación con los demás partidos de izquierda, y en especial con el PRD, al que le hizo un ultimátum exigiéndoles el apoyo del Estado de México, so pena de cerrar las puertas a una alianza rumbo al 2018.

Con lo que no contaba Obrador fue que el candidato perredista Juan Zepeda, que ha estado creciendo consistentemente en las encuestas y según algunos datos ya le compite a Delfina por el segundo lugar, en lugar de amilanarse le contestó de forma lapidaria: “No por nada ya dos veces perdiste la Presidencia de la República y no por nada en las elecciones pasadas no lograste ningún triunfo en Oaxaca, Veracruz, Puebla, Quintana Roo, Chihuahua, Tamaulipas, en ningún lado lograste triunfar porque vas dividiendo, eso , eso ya no funciona”.

AMLO en ningún lado lograste triunfar porque vas dividiendo. -Zepeda Clic para tuitear

Por supuesto que Zepeda tiene razón, y por supuesto que el propio Andrés Manuel lo sabe, por eso se ha esforzado tanto en estos 11 años por disimular su cerrazón y presentarse como un político amoroso y misericordioso, pero al final del día carácter es destino, o por lo menos es tendencia, y AMLO no puede esconder por completo su carácter tiránico, ese del “cállate chachalaca” que ya le costó la presidencia dos veces.

Entre más se acerque el 2018, más trabajo le costará disimularlo, considerando entre otras cosas la muy real posibilidad de una alianza entre el PAN y el PRD para apoyar a Anaya, a Moreno Valle o algún otro perfil ya sea de Acción Nacional o de la sociedad civil, a través del frente opositor que anunciaron hace unos días los presidentes de ambos partidos.

Por supuesto, de inmediato surgieron las voces de duda y de condena. Suena difícil y suena extraña una coalición entre dos partidos aparentemente tan distintos, pero hay dos fenómenos que le dan verosimilitud a esta combinación, y que tienen tan preocupado a López Obrador.

El primero es que dicha alianza ya es una realidad operativa en buena parte del país, donde panistas y perredistas han sumado esfuerzos para impulsar candidatos comunes a presidentes municipales y gobernadores, incluyendo a los triunfadores en las elecciones estatales del 2016 Veracruz, Durango y Quintana Roo y este año a Antonio Echevarría, que lleva una amplia ventaja para ser gobernador de Nayarit. Por tanto, de que las estructuras y los simpatizantes de ambos partidos pueden trabajar juntos y pueden ganar elecciones, no hay duda alguna.

El segundo es que, una vez más, carácter es destino, y el carácter de todos los partidos políticos tradicionales está inmerso en una sutil pero inevitable crisis de identidad.

  • Acción Nacional surgió en 1939 como una alternativa liberal, católica y democrática al PRM socialista y autoritario. El PAN pasó los siguientes 60 años en una lucha contra el fraude del PRI, e inmerso en la lucha por la democracia, palabra que adquirió un sentido casi mágico en los discursos y las convicciones compartidas de los panistas. Sin embargo, ahora sus dos objetivos (acabar con la dictadura del PRI y lograr la democracia) están cumplidos, incluso a pesar de la victoria de Peña Nieto en el 2012, pues ésta simplemente comprobó a los ojos de todos que el esquema de la vieja dictadura ya es inoperante. Entonces ¿ahora qué? Los panistas deberán decidir bajo qué premisas consolidar una nueva identidad.
  • El PRD surgió 50 años después con el objetivo de llevar a Cuauhtémoc Cárdenas a la presidencia, representar una alternativa para la participación política de la izquierda e impulsar el cambio democrático. Lo de Cárdenas ya no pasó, en cuanto a la izquierda los radicales se desvanecieron, los nacionalistas se fueron a MORENA y los socialdemócratas moderados se quedaron en el sol azteca, topándose en más de una ocasión con la incómoda verdad de que en muchos temas tienen más en común con sus rivales del PAN que con sus compañeros de viaje que ahora se mueven con el Movimiento Regeneración Nacional.
  • El PRI surgió como un mecanismo de integración y de control político, diseñado para ordenar el poder a partir de la presidencia de la República. Después del 2000 logró mantenerse con vida, traspasando ese poder a los gobernadores, pero su triunfo del 2012 les ha mostrado dolorosamente que su “biología institucional” está en peligro de extinción. El “nuevo PRI” resultó un fiasco de proporciones multimillonarias y gobernadores encarcelados, y ahora (lo quieran o no) tendrán que replantear su identidad, para lo que incluso ya se rumora hasta un cambio de nombre una vez terminadas las elecciones de junio.

Es decir, en México el sistema tradicional de partidos se definió en torno a su participación o rechazo en el esquema de control unipartidista encabezado por el PRI, pero ahora este esquema está oficialmente colapsado, con Peña Nieto la esperanza de su retorno se convirtió en la desazón de su impotencia y por lo tanto es necesario un replanteamiento de las identidades políticas. En este replanteamiento las posiciones socialdemócratas de centro hacia las que se ha movido Acción Nacional no se encuentran tan distantes de la socialdemocracia de centroizquierda de buena parte del PRD e incluso de algunos sectores del PRI, en especial cuando todas ellas se comparan con el nacionalismo populista y conservador de López Obrador.

¿Entonces, Obrador tiene razón cuando habla del “PRIAN”?

No , porque la división entre los proyectos no sigue líneas estrictamente partidarias, y en todo caso, viendo la constante migración de tricolores al bando de AMLO, sería incluso más correcto hablar del PRI-MOR(ena). Veamos:

Por una parte, tenemos el modelo de nación conservador, nacionalista y populista encarnado por Andrés Manuel López Obrador, alimentado por la nostalgia de los tiempos pasados, a los que plantea regresar para recuperar el rumbo. Para él, su propuesta de eliminar todas las reformas al texto constitucional y aplicar tal cual la constitución de 1917 no es sólo una ocurrencia, sino un reflejo de lo más profundo del alma política del movimiento López-obradorista: que todo tiempo pasado fue mejor, que hay que conservar y recuperar los ideales revolucionarios y (para decirlo en pocas palabras) un paren el mundo, que nos queremos bajar. Este proyecto lo comparte, con sus debidos matices, un sector del PRD al que todavía le da miedo brincar el charco y quizá la mitad del priísmo, esa que está furiosa con Peña por “privatizar Pemex” y que todavía no le perdona a Zedillo haber reconocido el triunfo de Fox.

Más que PRIAN-RD, lo que sí ya tenemos es un PRI-MOR(ena) Clic para tuitear

Por otra parte, quizá de forma menos definida, existe otro proyecto de nación: liberal, socialdemócrata, globalista y tecnocrático, que visualiza a México integrado en la economía y las instituciones internacionales, que entiende la necesidad de mantener y fortalecer el libre comercio a nivel internacional, que no anhela regresar a la constitución de 1917, sino modernizarla al estilo de las legislaciones que plantean los expertos de Naciones Unidas o de la Unión Europea. Ellos no se orientan a partir de la nostalgia del tiempo pasado, sino de la esperanza de que México, impulsado por un Estado de derecho más funcional, un estado de bienestar y por mejores herramientas de política pública, puede construir una nueva historia de éxito. Éste es una visión que comparten, de forma más o menos declarada y nuevamente con sus debidos matices, la mayor parte del PAN, la parte modernizadora del PRI (Meade o Nuño, por ejemplo) y una parte relevante dentro del PRD.

Volvemos al inicio. Carácter es destino, y de cara al proceso electoral del 2018 tanto los candidatos en lo individual, empezando por López Obrador, como los partidos a nivel institucional tendrán que replantear su carácter y su identidad. Por supuesto, es muy pronto como para saber a ciencia cierta qué resultará de estos procesos, tal vez un modelo de gobiernos de coalición entre partidos cada vez más pequeños y dedicados a sectores específicos dentro de la carpa de una gran alianza, o quizá la fusión de los partidos actuales en dos grandes fuerzas e incluso alguna alternativa diferente, en todo caso no hay que descartar sorpresas.

Por cierto…

Este escenario de redimensionamiento ideológico es una excelente oportunidad para llevar nuevas ideas a la palestra, incluyendo las del libertarismo.

Personas libres y mercados libres

GaribayCamarena.com

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Escritor. Católico. Libertario. Escéptico de la política y desconfiado de las intenciones de los políticos. Creo en personas libres y mercados libres.

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Edomex gobernadora

En el Edomex, todos mal

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En el Edomex, todos mal

por: Gerardo Garibay Camarena

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No hay otra forma de decirlo. Las campañas para la gubernatura del Estado de México son un desastre y deben ser una señal de alarma, no sólo para la clase política, sino para la sociedad en general, especialmente de cara al 2018. Mis motivos de preocupación son básicamente tres: que todos los candidatos están prometiendo lo mismo, que lo que están prometiendo es demagogia de pésima calidad y que los escándalos de corrupción siguen a la orden del día.

Todos proponen lo mismo

Izquierda y derecha; tricolores, morenos, azules, amarillos o independientes. Una de las principales lecciones que nos dejó el primer debate entre los candidatos es que sus propuestas, más allá de los eslóganes y los logotipos, son prácticamente idénticas, y consisten en regalar cosas y ofrecer apoyos sociales, envueltos incluso en el mismo tipo de lenguaje socialdemócrata.

Las campañas para la gubernatura del Estado de México son un desastre. #TodosMal Clic para tuitear

Para muestra basta un botón. Saqué estas 6 frases de las propuestas de los principales candidatos, y luego le pedí a algunas personas en redes sociales y por correo electrónico, que descubrieran cuáles de las frases habían salido de la campaña de Vázquez Mota, de Delfina y de Del Mazo; nadie pudo responder correctamente. Aquí las frases, para que usted lo intente:

1.- “Derrotaré a la inseguridad y a la pobreza.”

2.- “Con el ahorro de todo lo que se ha robado la camarilla de siempre, el estado contará con programas de apoyos para detonar la economía y generar mayores empleos.”
3.- “Sé que muchos están cansados de la política, de la inseguridad y de todo lo que no funciona.”

4.- “Que nadie se quede fuera por falta de recursos, por falta de espacio en las escuelas o por falta de tiempo.”

5.- “Urgente reactivar todos los sectores económicos con herramientas y apoyos adecuados para tener un Estado de México próspero.”

6.- “Nosotros no venimos a comprar el Voto, venimos a sacudir conciencias para que nadie tenga que vender su dignidad”.

Están prometiendo demagogia

Ninguno se salva, más que para gobernador, parece que están compitiendo por el puesto de Santa Clós, aunque quizá la corona se la lleva Del Mazo con su “salario rosa”. Todos proponen las mil maravillas, pero sin aclarar nunca de donde saldrá el dinero para financiarlas.

Para mayor tristeza, hasta Josefina, que teóricamente tendría que ser la menos populista, armó sus propuestas copiando una de las páginas del manual de López Obrador y anda prometiendo que generará 1 millón de empleos al eliminar la corrupción y la inseguridad, además de quitar el fuero.

Lo irónico es que, cuando Obrador dice ese tipo de idioteces, los panistas no lo bajan de demagogo y populista. Tristemente, ahora el PAN Edomex le está copiando el guión. La súper propuesta de Vázquez Mota amerita 3 breves reflexiones:
1.- No, nadie puede “acabar con la corrupción”, esta se puede disminuir o dificultar, y con un mejor marco jurídico puede reducirse la impunidad, pero hasta en Suiza hay corrupción, es parte de la naturaleza humana.

2.- No, la inseguridad no es sólo culpa de la corrupción y no desparecerá incluso si se “acaba” con esta, ya que entre sus causas está también un marco legal mal diseñado y motivos culturales.

3.- No, el Estado no “crea” empleos, quien crea empleos son los individuos a través de sus empresas; el gobierno puede facilitar las condiciones al estorbarle menos a la iniciativa privada, pero de ningún modo Josefina Vázquez Mota o Andres Manuel Lopez Obrador van a “crear” millones de empleos, y menos aún con sus estrategias de hacerlo mágicamente al “acabar con la corrupción” o “quitar el fuero”.

Siguen los escándalos de corrupción

A Del Mazo lo persigue la sombra de todas las transas, presuntas y reales, de sus amigos del grupo Atlacomulco. Josefina sigue teniendo cosas por explicar respecto su fundación y Delfina ha resultado toda una fichita. Tan sólo esta semana se dio a conocer que la maestra Delfina, esa de la esperanza que se vota, cuando era alcaldesa tomó $36 millones de pesos del fondo de ahorro de los trabajadores de Texcoco y los depositó en la cuenta personal del hermano de su padrino político, Higinio Martínez.

¿Qué nos queda de todo esto?

La sensación de que los partidos políticos todavía no entienden la gravedad del descrédito en el que se han sumido en los últimos años, y no se esforzaron por presentar candidatos que fueran distintos al molde tradicional, y el resultado es una campaña electoral que está reforzando a los ojos de la sociedad los peores estereotipos de corrupción, demagogia y guerra de lodo.

Si para el 2018 las cosas siguen por el mismo camino, quizá habrá que empezar a vernos en el espejo de Venezuela, cuya crisis actual no surgió con el triunfo de Chávez, sino con el descrédito de los partidos tradicionales, que eventualmente los chavistas aprovecharon. Aquí en México, si no mejora el nivel de los candidatos y de las campañas, a mediano plazo tendremos a nuestro propio Chávez, demagogo y populista, ofreciéndose como la solución a todos los problemas y pidiendo a cambio sólo nuestra absoluta sumisión. Y ojo, no necesariamente será Obrador, y no necesariamente será de izquierdas.

Por cierto…

Las dos primeras frases son de Josefina, las dos siguientes de Del Mazo, y las últimas de Delfina.

 

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Gubernatura edomex

Lo del EDOMEX es preocupante

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Lo del Edomex es preocupante

por: Gerardo Garibay Camarena

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Grave y triste el nivel de las campañas en el Edomex, más que para gobernador, parece que están compitiendo por el puesto de Santa Clós.

Voy por partes. 

Perdón pero a Josefina Vázquez Mota no le creo nada. Se oye como robot, tiene la cara tan llena de Botox que no muestra expresión fácil y ni siquiera puede voltear la cara, y eso para no hablar de sus propuestas ríamplonas y repetitivas. Vale la pregunta que le hizo Del Mazo: Josefina, ¿por qué todo eso no lo hiciste como secretaria de desarrollo social?

Pasando a Del Mazo, el tipo parece un mono de cera que se fugó de algún museo en liquidación, también está proponiendo regalar chacharitas y ridiculeces como el “salario rosa” y su discurso contra la delincuencia no se lo cree nadie.

Delfina es desastrosa, tiene pinta de maestra regañona, su discurso es insufriblemente vacío y predecible, igual promete regalar dinero a manos llenas, sin decir de dónde carambas va a salir.

El del PRD trae su choro privado para ver si al menos los gays votan por él y no perder el registro.

A la que un poco más le creo es a la independiente Teresa Castell, ella al menos denuncia un poco el paternalismo, pero luego cae también en promover la distribución de prebendas.

¡Hey! Señores candidatos del Edomex, un tip: el mundo no se resuelve regalando apoyos y prometiendo becas. ¿En serio no tienen nada relevante que decir? ¿Sólo pueden repetir el mismo choro que llevamos oyendo 90 años? ¿En serio sus equipos no pueden mostrar ni una pizca de creatividad?

 

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Sí merezco abundancia (y otros decretos mágicos)

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Sí merezco abundancia

(y otros decretos mágicos)

por: Gerardo Garibay Camarena

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Desde hace unos meses comentábamos que el caso de Veracruz es una bomba de tiempo esperando estallar, y un ejemplo de la corrupción sistemática llevada hasta el extremo de lo grotesco; y cada vez está peor. Esta semana el gobernador Yunes presentó públicamente una bodega en la que su antecesor, Javier Duarte, acumulaba sus expolios, los cuales incluyen desde despensas y sillas de ruedas hasta balones mundialistas, cuadros de sí mismo e incluso la vajilla oficial de la gubernatura (léase, que hasta los platos se llevó).

Sin embargo, el objeto que más ha llamado la atención de entre toda esta montaña de cachivaches son los cuadernos personales de su esposa, Karime Macías, especialmente uno en el que la “First lady” escribió una y otra vez la frase “sí merezco abundancia”, como parte de un ejercicio pseudo espiritual para atraer el dinero, porque por lo visto con el presupuesto multimillonario de Veracruz ya no les alcanzaba.

El tema de los escritos de la abundancia amerita una reflexión más allá de la agradable y quizá inevitable tarea de hacer leña de las ratas caídas, porque, además del saborcito a morbo, los delirios literarios de la señora de Javier Duarte nos brindan una muestra inmejorable de dos preocupantes realidades de la clase política: la ignorancia y la soberbia.

La primera de ellas es la profunda ignorancia económica de la ex “primera dama” veracruzana: una mujer con educación universitaria, con multitud de recursos económicos para financiar su preparación académica y con tiempo de sobra para ilustrarse, pero que de todos modos creyó y puso literalmente manos a la obra en una pseudo filosofía mágica que cree que la riqueza se crea y se adquiere llamando al universo y escribiendo necedades en un papel.

Sí, es digno del ridículo, y se merece toda la burla que le han hecho en redes sociales. Sin embargo, es necesario recordar -entre risa y risa- que ese pensamiento “mágico” respecto a la forma en que funciona la economía se refleja en prácticamente todas las plataformas y propuestas de los partidos políticos, y no sólo lo encontraremos en los cuadernos de Karime Macías de Duarte.

En pocas palabras, cuando los tricolores, azules, amarillos o los de cualquier otro color, proponen generar riqueza elevando el salario mínimo, aumentando las regulaciones, inventándose nuevos impuestos o entorpeciendo el libre comercio, es como si estuvieran escribiendo “sí quiero abundancia” en el cuaderno de la economía nacional, y esperando que, si lo creen con toda la fuerza de su corazón y todo el brillo de su espíritu, la generosidad de los astros econométricos hará brotar esa “abundancia” como por arte de magia.

Para terminar pronto, entre los cuadernos de la esposa de Duarte y el proyecto de nación de López obrador, la única diferencia es que Karime sí escribió sus frases, mientras que Obrador únicamente le pone nombre al libro.

De ahí pasamos a la segunda realidad, profundamente conectada con la primera: la arrogancia de pensar que con sólo “decretar algo” una persona, un grupo de personas, una institución o un gobierno tiene el poder de alterar directa y automáticamente la realidad para adecuarla a sus fines.

¿Qué hay pobreza? Pues imprimamos más dinero. ¿Qué hay deseos fantasiosos? Pues convirtámoslos en derechos constitucionales como lo hicieron en la ahora Ciudad de México. ¿Qué hay opiniones que no le gustan a la clase gobernante? Pues prohibámoslas y establezcamos un sistema de censura para garantizar la corrección política. ¿Qué la vida humana implica necesariamente sufrimiento? Pues eliminemos las dificultades por decreto. ¿Qué todas esas leyes, constituciones y derechos de microondas no funcionaron? Pues hagamos más, y así hasta la náusea.

El economista y filósofo norteamericano Thomas Sowell explica este fenómeno de forma brillante en su libro “A Conflict of Visionsdonde plantea el choque entre dos formas radicalmente distintas de entender la naturaleza humana, el grado de influencia de los líderes políticos y el ámbito de acción de esos liderazgos.

  • De acuerdo con Sowell, por una parte tenemos a una visión “restringida”, que entiende que existen límites respecto a lo que es posible lograr en la economía o la política. Estas limitaciones provienen de la naturaleza humana, de la cultura, de la tradición, de la biología, el entorno y, por supuesto, de las leyes económicas. Dicho de otro modo, al operar a partir de esta visión, la persona entiende que no será capaz de transformar el mundo a su completo antojo, sino que deberá trabajar dentro del marco de lo posible para obtener una situación más satisfactoria que la inicial.

Esta visión fue, por ejemplo, la que orientó en buena medida el trabajo de los padres fundadores en Estados Unidos; por ello no quisieron reinventar el hilo negro, sino que mantuvieron las tradiciones jurídicas y los valores culturales británicos, adaptados (eso sí) a un nuevo contexto en cuanto a que no plantearon una monarquía, sino una república.

  • Por el contrario, la visión “no restringida” plantea que la naturaleza humana es manipulable, que las personas se asemejan a barro en manos del alfarero gubernamental y que el líder político puede crear, a partir de su propia fuerza y peculiar inteligencia, un mundo perfecto en base a su sola voluntad, expresada en las leyes y políticas públicas, sin importarle la naturaleza humana, la cultura, la tradición, la biología, el entorno o las leyes económicas. Es decir, que puede “decretar” lo que se le antoje. 

Esta fue la visión que guio a los revolucionarios franceses, a quienes trágicamente la clase política mexicana lleva 200 años tratando de copiarles el script, sin entender que justamente esa jacobina arrogancia fue la que convirtió a la revolución en un baño de sangre que terminó sentando en el gobierno a Napoleón después de hincar en la guillotina a decenas de miles de personas.

Acá en México esa misma visión, en ambos lados del espectro político, fue la que nos hundió en décadas de guerras civiles, abismos caudillistas y liderazgos mesiánicos, que hasta la fecha permanecen y no sólo en MORENA. En todos los rumbos de la pradera ideológica sigue habiendo quienes creen que pueden “decretar” abundancia, sometimiento, poder y demás, no sólo en hojas de cuaderno, sino en fojas de las sentencias en la Suprema Corte y en las hojas de multitud de leyes.

Aunque con sus planas de que “sí merece abundancia”, la esposa de Javier Duarte se ganó convertirse en burla de toda la clase política, no debemos cometer el error de creer que se trata de un delirio aislado, porque que, entre la arrogancia ignorante y fantasiosa de sus garabatos personales y (por poner otro ejemplo) la arrogancia ignorante y fantasiosa de los constituyentes de la nueva ciudad de México, la diferencia es que los de la CDMX sí recurrirán a la violencia del Estado para impulsar sus fantasías, mientras que Karime ya no puede.

Por cierto…

También hablando de Veracruz, Yunes dice que Duarte le regalaba cada año 30 millones de pesos a Obrador, AMLO dice que, si se lo comprueban, se retira de la política. Y así empieza el 2018

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Escritor. Católico. Libertario. Escéptico de la política y desconfiado de las intenciones de los políticos. Creo en personas libres y mercados libres.

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Obama fracasó en los hechos

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Obama fracasó en los hechos

por: Gerardo Garibay Camarena

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Mañana, viernes 20 de enero de 2017, Donald J. Trump se convertirá en el presidente número 45 de los Estados Unidos de Norteamérica, y la administración de Barack Obama, esa que inició hace ocho años con ínfulas de revolución y ansias de historia, quedará en el pasado y lo hará con más sombras que luces; conforme el viento de los años erosione la retórica, nos quedaremos sólo con el deficiente legado de Obama, un presidente que nunca pudo estar a la altura de sus discursos.

Barack llegó a la presidencia de Estados Unidos en las elecciones del 2008, impulsado por un mar de cambio y una admiración casi absoluta de parte de los medios de comunicación y de la intelligentsia internacional, que lo presentaban como el experto en derecho constitucional (estudió en Harvard y en Columbia), comprometido con la paz, con la tolerancia, la apertura y la eficiencia administrativa. En todos esos ámbitos resultó un fracaso.

Y, para que no se crea que es mala fe, aquí van los datos:

En cuanto a su supuesto conocimiento del derecho constitucional norteamericano, que habría obtenido en las supuestas mejores universidades del país, la realidad lo contradice. Obama cierra su administración como el presidente con mayor cantidad de derrotas unánimes ante la Suprema Corte en la historia moderna de los Estados Unidos. Para ponerlo en perspectiva, en 44 ocasiones todos los ministros de la Suprema Corte, incluyendo los que comparten su ideología, le dijeron a Obama que sus propuestas eran tonterías. En comparación, George W. Bush, a quien nadie ha acusado de inteligente, sólo se llevó 30 derrotas por unanimidad y Bill Clinton acumuló 31.

En cuanto a su compromiso con la paz, el legado de Obama no es sólo de mera incompetencia, sino de franca hipocresía. Durante la campaña presidencial del 2008, Barack y el Partido Demócrata se montaron en las protestas contra las guerras que encabezaba en ese momento George W Bush y prometieron guiar a Estados Unidos hacia la paz. De hecho, su boruca fue tan convincente que hasta le regalaron el Nobel de la paz, en reconocimiento a un gobierno que apenas empezaba. A ocho años de distancia, la de Obama tiene el deshonroso récord de ser la única administración en la historia que estuvo en guerra todos y cada uno de sus días. No sólo no acabó con la guerra de Irak, sino que se involucró en el bombardeo que al menos siete países y su ineptitud o complicidad promovió el ascenso del grupo conocido como Estado Islámico, que tantas muertes y tragedias ha ocasionado en Siria, en Irak y en Europa.

En cuanto a la tolerancia, la orfebrería de las frases bonitas fue sistemáticamente opacada por la agresividad en los hechos. En 2013 se dio a conocer que el Internal Revenue Service (algo así como el SAT) había estado acosando a los grupos políticos de tendencia conservadora, por ejemplo aquellos que en su nombre llevaran la frase “Tea Party”, buscando cualquier pretexto para retirarles su estatus libre de impuestos, en un intento burdo e infructuoso de ponerle cortapisas al trabajo político de los opositores.

En cuanto a las promesas de Obama en materia de apertura y de transparencia, las esperanzas del 2008 se convirtieron en decepción durante los siguientes años, mientras su administración perseguía a un denunciante tras otro. De hecho, Barack Obama ha recurrido a la ley de espionaje de 1917 en más del doble de ocasiones que todos sus antecesores juntos, empleándola como arma para atacar, por ejemplo, a Edward Snowden, cuyas revelaciones nos permitieron conocer los esfuerzos de espionaje generalizado en Internet, que la Agencia de Seguridad Nacional orquestó, bajo los gobiernos de Bush y el propio Obama, a través del programa PRISM.

Hablando de espionaje, en 2013 se dio a conocer que el gobierno de Obama recurrió a amenazas legales en contra de las compañías telefónicas para obtener los registros de llamadas de reporteros de la Associated press, lo que se suma, por supuesto, a los millones de metadatos, léase hora y lugar de llamada, número de teléfono y duración, que obtienen las autoridades estadounidenses de forma casi permanente.

Finalmente, en cuanto a la expectativa de que el gobierno de Barack Obama demostraría eficiencia administrativa, quedan dos grandes muestras de su fracaso. La primera de ellas es el monstruoso incremento de la deuda de los Estados Unidos. Durante más de 200 años, desde Washington hasta Bush Junior, la república norteamericana acumuló $10.6 billones de dólares en deuda; en menos de ocho años, Obama la duplicó y la llevó acerca de los $20 billones (trillions, en inglés).

La segunda gran muestra de legado fallido de Obama en cuanto a la eficiencia de las políticas públicas es su reforma al sistema de servicios de salud, conocido popularmente como Obamacare, que prometió reducir el costo de las primas de seguros médicos al rango de $2500 para una familia de cuatro, pero que en lugar de ello las elevó a casi el doble ($4800), y seguirán aumentando, a un promedio de 25%, para el 2017 ¿y si usted no puede pagar su seguro? Entonces tendrá que pagar una multa, así de delirante.

En vista de todos estos hechos, y de los que nos faltaron, no es tan sorprendente el que mañana Barack tenga que entregarle el poder a un opositor, Donald Trump, que contra casi todo pronóstico ganó la presidencia justamente proponiendo echar por tierra el “legado” de Obama, ese que brilló en las palabras, pero fracasó en los hechos.

Por cierto…

Barack Obama ha ordenado la liberación de Chelsea Manning (la fuente detrás de las principales filtraciones de Wikileaks). Este es un acto de justicia y una gran noticia, pero una gaviota no hace verano.

 

 

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Escritor. Católico. Libertario. Escéptico de la política y desconfiado de las intenciones de los políticos. Creo en personas libres y mercados libres.

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Moreira, tenga vergüenza

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Moreira, tenga vergüenza

por: Gerardo Garibay Camarena

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A finales de febrero comentábamos que los pleitos políticos suelen ser como la lucha libre. Sin embargo, incluso en la lucha libre es necesario conservar las apariencias y el problema es que en México la partidocracia ya ni siquiera está cumpliendo con ese requisito elemental. De hecho, se supera constantemente en su descaro.

Esta semana tuvimos un ejemplo más, al desayunarnos la noticia de que Humberto Moreira, quien probablemente ha sido el más deleznable y corrupto gobernador de los últimos 50 años a nivel nacional, no sólo no está en la cárcel, sino que su carrera política goza de cabal salud y el señor pretende lanzarse como candidato diputado local apoyado por una formación política que se hace llamar el “partido joven” y que se robó hasta el logotipo, pues se trata de una vil copia del antiguo logo del Partido Popular Europeo.

Ante ejemplos de cinismo como este no es de sorprender que la confianza de los ciudadanos en sus representantes se esté desplomando, pero sí es de preocupar que lo haga de forma tan drástica. De acuerdo con cifras de Mitofsky, la aprobación promedio de presidentes municipales, gobernadores y presidente de la República se ha desplomado drásticamente en los últimos 10 años. En 2007, el respaldo de los gobernadores rondaba el 70%, ahora apenas araña el 40%; mientras que el del presidente de la República se desplomó a menos de la mitad, pasando de un 62% a un 30%, y el de los presidentes municipales cayó de casi un 60% a un 41%.

Esto es grave porque para que el sistema democrático siga funcionando requiere de un mínimo de credibilidad; si esta se pierde las instituciones colapsan, normalmente para ser reemplazadas por demagogos autoritarios. El caso más simbólico es el de Venezuela.

Durante muchas décadas, Venezuela fue el ejemplo democrático de América Latina; mientras Argentina o Brasil se desangraban en dictaduras militares y México se sumía bajo la dicta-blanda del PRI, los venezolanos tenían un sistema de elecciones libres y de alternancia comparativamente exitoso. ¿Qué pasó? Sus instituciones políticas se corrompieron a tal punto que perdieron el respeto de sus súbditos, los cuales recurrieron a quien les ofrecía una opción distinta. Ese oportunista se llamaba Hugo Chávez.

Aún hasta la fecha, la única forma de entender cómo es posible que los chavistas (ahora bajo el mando de Maduro) sigan en el poder es entendiendo el grado de descrédito, de ineptitud y de mezquindad que definieron en su ocaso a los partidos tradicionales. Entre otras cosas, por eso es que la única elección que la oposición le pudo ganar a Chávez fue en el referendo en que la voz cantante del bando opositor no la llevaron los viejos perfiles, sino los jóvenes estudiantes.

Ese mismo riesgo, ese “peligro” está presente en México, no sólo a través de López Obrador, sino de cualquier otro demagogo que aproveche el escenario de desconfianza para construir su liderazgo.

Ahora bien, ¿por qué preocuparse por el colapso de la partidocracia?

Porque si algo nos ha enseñado la historia humana, una y otra sangrienta vez, es que cuando los sistemas colapsan por su propio peso, sin que exista un consenso claro de cómo reemplazarlos, las consecuencias son de violencia, de odio y de destrucción que, en pocas palabras, tiran al niño junto con el pañal; es decir: destruyen todo con el pretexto de combatir lo que sí está mal, y lo reemplazan con cosas peores.

Pensemos en Rusia, hace 100 años, el régimen tiránico de los zares fue reemplazado por el gobierno aún más criminal de los comunistas; en Cuba, el vividor de Batista fue reemplazado por el maldito Fidel Castro; en el propio México, la tecnocracia porfiriana fue derrotada para pasar a 30 años de violencia que nos llevaron primero al caos de los caudillos, luego a la institucionalización de las corruptelas y finalmente, otra vez, a la tecnocracia.

Hoy, ante el creciente descrédito de las instituciones, el cinismo de personas como Moreira no sólo es indignante, es peligroso, y ahora que inicia nuevamente la carrera presidencial, todos los partidos harían bien en recordar que el verdadero peligro para México no está monopolizado en AMLO, sino que existe en el cinismo al interior de cada fuerza política. Para que quede claro: señor Moreira, tenga vergüenza; señores partidos, tengan cuidado.

Por cierto…

¡Feliz Navidad! nos leemos en 2017.

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Escritor. Católico. Libertario. Escéptico de la política y desconfiado de las intenciones de los políticos. Creo en personas libres y mercados libres.

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