Entre-meses electorales

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Entre-meses electorales

por: Gerardo Garibay Camarena

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Gracias a Dios se acabaron las elecciones de este año, y tendremos unos meses de relativa paz antes de que el siguiente destripado electoral arranque en septiembre próximo. Por lo pronto, de confirmarse los triunfos del PRI en el Edomex y Coahuila y del PAN/PRD en Nayarit y alcaldías de Veracruz, podemos decir que tras un intenso combate cada quien se mantiene en su trinchera. El único partido que podía verdaderamente desequilibrar el escenario, con un triunfo en el Estado de México, era Morena, y no lo logró.

Ya con la perspectiva que comienzan a brindarnos los primeros días después de la guerra de mapaches del 4 de junio, quedan algunas consideraciones para la reflexión, que me gustaría compartir con ustedes, como pretextos para alentar el diálogo sobre la zarandela que nos espera de aquí a la siguiente elección.

  1. Morena sigue siendo una amenaza latente. Aunque el partido de obrador no logró hacerse con ninguna gubernatura, demostró que, aunque yo odie reconocerlo, se ha convertido en un jugador protagónico en buena parte del país, este domingo el PRI ganó las elecciones de gobernador del Estado de México con apenas la mitad del apoyo que tuvo cinco años atrás, y prácticamente todo el respaldo que perdió en ese último lustro se movió hacia Morena. Obrador sigue siendo el precandidato presidencial mejor posicionado y el rival a vencer en las elecciones.
  1. El PAN avanzó un poco, pero no puede ni debe cantar victoria. A las 6:00 de la tarde del domingo, Anaya salió a decir que habían ganado en tres estados, pero ahora el triunfo en Coahuila se les fue para atrás y la elección seguramente terminara los tribunales. Aun así, es un buen año en números para acción nacional. El problema es que, por ejemplo en el caso de Veracruz, cuando uno mira más allá de la superficie resulta que quien triunfó no fue tanto Acción Nacional, sino el Yunesismo, que tiene de panista lo que yo de norcoreano.

El mero hecho de tener como protagonistas y precandidatos presidenciales a priístas del calibre de Miguel Ángel Yunes o Rafael Moreno Valle nos recuerda la crisis de identidad cuya culpabilidad comparten los principales liderazgos blanquiazules, y que deberá enfrentarse tarde o temprano, ya sea para replantear la identidad de acción nacional o para recuperar un mínimo de coherencia.

La alianza es un camino cada vez más atractivo para PAN y PRD. Clic para tuitear

  1. La alianza es un camino cada vez más atractivo para el PAN y el PRD. Lo es no sólo por el acercamiento ideológico que comentamos hace unas semanas, sino también por frío, claro e incontestable pragmatismo: El hecho es que el domingo pasado, donde azules y amarillos fueron en alianza, ganaron; donde la jugaron por su cuenta, perdieron.

Si algo queda claro después del domingo es que Acción Nacional y el PRD serán competitivos en las elecciones presidenciales sólo si van juntos, y esta certeza tendrá una enorme influencia al momento de definir los mecanismos para la elección de su candidato presidencial, y eso pone en una grave desventaja a Margarita Zavala, porque es a quien menos aceptarían apoyar los simpatizantes del PRD. Por eso, entre otras cosas, lanzó su drama en videohome amenazando con no apoyar al PAN y exigiéndole a Anaya que se nombre candidato antes de un mes, para evitar la alianza.

Tristemente para Zavala, su amenaza no la tomó a bien casi nadie, la mitad de los panistas se enojaron y la otra mitad la vieron con incredulidad, pues a estas alturas todo mundo tiene claro que una candidatura independiente de Margarita o de cualquier otra persona está condenada al fracaso.

  1. La moda de los independientes se está choteando muy rápido. En estas elecciones se registraron más de 270 candidatos independientes y sólo 6 obtuvieron el triunfo, todos ellos a nivel municipal, ninguno para diputado. Tras las reformas legales que permitieron esta figura, los candidatos independientes generan enormes expectativas, que rápidamente han degenerado en una vía de escape para el ego insatisfecho y delirante de políticos en desgracia, en lugar de ser, (como muchos anhelábamos) una opción diferente para la sociedad.

Todos los que están jugando con la idea de candidaturas independientes para el 2018 deberían de pensar y repensar antes de meterle más dinero a su ilusión, porque las elecciones se ganan con una de dos cosas: estructura o un movimiento que cambie el juego, y ninguno de los aspirantes: Ríos Peter, Castañeda, Ferriz de Con tienen ni de lejos el arrastre, los recursos, el carisma y el talento como para ganar a contracorriente, vamos, ni el Bronco podría tener éxito, tras su decepcionante labor en el gobierno de Nuevo León. Lo mismo aplica, una vez más, para Margarita Zavala: está delirando si cree que puede competir en las elecciones como candidata independiente y tener posibilidades de ganar.

La moda de los independientes ya se choteó Clic para tuitear

  1. Para el PRI el resultado de estas elecciones fue el mejor posible dentro de las circunstancias. Mantendrán, aunque sea por un mínimo porcentaje, el Estado de México y Coahuila, lo que les da oxigeno puro para los próximos meses y les permitirá tener un espacio hacia donde replegarse una vez que fracasen en las presidenciales del 2018, donde la perspectiva actual es que no tienen una posibilidad real, ya no digamos de ganar, sino de siquiera competir, y ellos lo saben.

El PRI tiene un problema no sólo de liderazgos, sino incluso de marca y debería considerar muy seriamente aceptar la propuesta de cambio de nombre que se rumora para la XXII Asamblea Nacional Ordinaria, a concluirse en agosto próximo.

  1. El escenario fundamental para el 2018 no ha cambiado. López Obrador sigue siendo el candidato mejor posicionado, aunque no tendrá la ventaja de contar con la inmensa Tesorería del Estado de México para financiar su campaña y posicionar su estructura; el PRI no tiene con quien competir, pero mantiene el Estado de México como refugio para sus principales liderazgos y como esperanza de volver por sus fueros; El PAN y el PRD reafirmaron que sus alianzas funcionan a nivel local y deben tener cada vez más claro que, al menos en términos estrictamente pragmáticos, necesitan una alianza a nivel nacional, más allá de si esta es correcta en términos de la ideología que teóricamente defienden.
  1. En las elecciones del 2018 las personas saldrán a votar motivadas por una de dos razones: porque están incluidas en la operación de las estructuras partidistas, o por Andrés Manuel López Obrador, ya sea para apoyarlo con el sufragio, porque lo aman; o para apoyar al candidato que esté mejor posicionado para derrotarlo, porque lo detestamos. Para bien y para mal ningún otro personaje de la política mexicana levanta tantas pasiones.

¿Por qué?

Porque en política lo que emociona es la perspectiva del cambio, y actualmente el único que ofrece un cambio es Obrador, un cambio que a muchos nos parece terrible, trágico y peligroso, pero que a otro porcentaje de la población le provoca esperanza. Por supuesto, están equivocados, pero también están emocionados y, parafraseando a Ayn Rand, el cerrar los ojos a esta realidad no nos hará escapar de sus consecuencias.

En política lo que emociona es la perspectiva del cambio Clic para tuitear

Por supuesto, todavía hay mucho que puede cambiar; de entrada, los conflictos post electorales en Coahuila y Edomex tienen el potencial de alterar equilibrios, y en el caso de Obrador, como comentábamos hace unas semanas, siempre existe la posibilidad de que su tendencia tiránica lo siga traicionando antes de tiempo, destruya su careta de la república amorosa y espante a las personas suficientes como para que vuelva a perder; también existe la probabilidad de que el candidato del PAN/PRD o, incluso el del PRI (¿Nuño, Claudia Ruiz Massieu?) tengan la creatividad para alentar en la sociedad la emoción que hoy maneja casi en monopolio Andrés Manuel.

Y eso es lo bonito de la política: es una botana.

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Escritor. Católico. Libertario. Escéptico de la política y desconfiado de las intenciones de los políticos. Creo en personas libres y mercados libres.

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Obrador, el PAN y el PRD: Carácter es destino

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Carácter es destino

por: Gerardo Garibay Camarena

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Hace unos meses, al analizar las posibilidades de Andrés Manuel López Obrador rumbo a las elecciones presidenciales del 2018, comentábamos que es el aspirante mejor posicionado, pero que su victoria o su fracaso dependerían de que pudiese controlar su carácter, para no repetir su gran error durante el proceso electoral del 2006: que se volvió loco antes de tiempo. Hace 11 años a AMLO le ganó la hormona, se sintió dictador antes de ser siquiera presidente, endureció el discurso y al final del día se quedó con la más dolorosa de las derrotas, aquella donde la gloria se queda milímetros de distancia.

Bueno, pues parece que, a pesar de sus evidentes esfuerzos por moderar su imagen autoritaria y envolverse en la bandera de una “República amorosa” a López Obrador se le sigue notando el código postal de la calle de la amargura y la colonia de la intolerancia. El señor simplemente es incapaz de encauzar la frustración y aceptar el disenso.

Hace 11 años a AMLO le ganó la hormona, se sintió dictador antes de ser presidente Clic para tuitear

Hace unas semanas, cuando Delfina escalaba puestos en las encuestas y parecía destinada a superar en el primer lugar de las preferencias al priísta Alfredo del Mazo, López Obrador era todo vida y dulzura; Sin embargo después llegaron los vídeos de Eva Cadena recibiendo dinero para MORENA, los escándalos de la propia Delfina por su gestión como alcaldesa y las propias limitaciones de la candidata, que parecen haberla detenido en el segundo lugar, a unos cinco puntos de distancia del candidato del PRI, partido que (salvo una gigantesca sorpresa) obtendrá el triunfo en las elecciones del 4 de junio.

Y entonces, al igual que las esperanzas de triunfo de Delfina, la amabilidad de obrador se desvaneció en el viento, para volvernos a topar con el cascarrabias de costumbre. Este jueves 25 de mayo no sólo se peleó con el periodista José Cárdenas, sino que incluso entró en modo de combate con la santona del periodismo de izquierdas, Carmen Aristegui, a quien le gritó y espetó el mote de “mirona profesional” en una airada conversación, después de que AMLO literalmente se metichó en la entrevista que la periodista realizaba a la diputada federal Rocío Nahle, implicada en el escándalo de Eva Cadena.

Estos choques con la prensa fueron la cereza en el pastel de una semana de errores obradoristas, entre los que destaca también su pésimo manejo de la relación con los demás partidos de izquierda, y en especial con el PRD, al que le hizo un ultimátum exigiéndoles el apoyo del Estado de México, so pena de cerrar las puertas a una alianza rumbo al 2018.

Con lo que no contaba Obrador fue que el candidato perredista Juan Zepeda, que ha estado creciendo consistentemente en las encuestas y según algunos datos ya le compite a Delfina por el segundo lugar, en lugar de amilanarse le contestó de forma lapidaria: “No por nada ya dos veces perdiste la Presidencia de la República y no por nada en las elecciones pasadas no lograste ningún triunfo en Oaxaca, Veracruz, Puebla, Quintana Roo, Chihuahua, Tamaulipas, en ningún lado lograste triunfar porque vas dividiendo, eso , eso ya no funciona”.

AMLO en ningún lado lograste triunfar porque vas dividiendo. -Zepeda Clic para tuitear

Por supuesto que Zepeda tiene razón, y por supuesto que el propio Andrés Manuel lo sabe, por eso se ha esforzado tanto en estos 11 años por disimular su cerrazón y presentarse como un político amoroso y misericordioso, pero al final del día carácter es destino, o por lo menos es tendencia, y AMLO no puede esconder por completo su carácter tiránico, ese del “cállate chachalaca” que ya le costó la presidencia dos veces.

Entre más se acerque el 2018, más trabajo le costará disimularlo, considerando entre otras cosas la muy real posibilidad de una alianza entre el PAN y el PRD para apoyar a Anaya, a Moreno Valle o algún otro perfil ya sea de Acción Nacional o de la sociedad civil, a través del frente opositor que anunciaron hace unos días los presidentes de ambos partidos.

Por supuesto, de inmediato surgieron las voces de duda y de condena. Suena difícil y suena extraña una coalición entre dos partidos aparentemente tan distintos, pero hay dos fenómenos que le dan verosimilitud a esta combinación, y que tienen tan preocupado a López Obrador.

El primero es que dicha alianza ya es una realidad operativa en buena parte del país, donde panistas y perredistas han sumado esfuerzos para impulsar candidatos comunes a presidentes municipales y gobernadores, incluyendo a los triunfadores en las elecciones estatales del 2016 Veracruz, Durango y Quintana Roo y este año a Antonio Echevarría, que lleva una amplia ventaja para ser gobernador de Nayarit. Por tanto, de que las estructuras y los simpatizantes de ambos partidos pueden trabajar juntos y pueden ganar elecciones, no hay duda alguna.

El segundo es que, una vez más, carácter es destino, y el carácter de todos los partidos políticos tradicionales está inmerso en una sutil pero inevitable crisis de identidad.

  • Acción Nacional surgió en 1939 como una alternativa liberal, católica y democrática al PRM socialista y autoritario. El PAN pasó los siguientes 60 años en una lucha contra el fraude del PRI, e inmerso en la lucha por la democracia, palabra que adquirió un sentido casi mágico en los discursos y las convicciones compartidas de los panistas. Sin embargo, ahora sus dos objetivos (acabar con la dictadura del PRI y lograr la democracia) están cumplidos, incluso a pesar de la victoria de Peña Nieto en el 2012, pues ésta simplemente comprobó a los ojos de todos que el esquema de la vieja dictadura ya es inoperante. Entonces ¿ahora qué? Los panistas deberán decidir bajo qué premisas consolidar una nueva identidad.
  • El PRD surgió 50 años después con el objetivo de llevar a Cuauhtémoc Cárdenas a la presidencia, representar una alternativa para la participación política de la izquierda e impulsar el cambio democrático. Lo de Cárdenas ya no pasó, en cuanto a la izquierda los radicales se desvanecieron, los nacionalistas se fueron a MORENA y los socialdemócratas moderados se quedaron en el sol azteca, topándose en más de una ocasión con la incómoda verdad de que en muchos temas tienen más en común con sus rivales del PAN que con sus compañeros de viaje que ahora se mueven con el Movimiento Regeneración Nacional.
  • El PRI surgió como un mecanismo de integración y de control político, diseñado para ordenar el poder a partir de la presidencia de la República. Después del 2000 logró mantenerse con vida, traspasando ese poder a los gobernadores, pero su triunfo del 2012 les ha mostrado dolorosamente que su “biología institucional” está en peligro de extinción. El “nuevo PRI” resultó un fiasco de proporciones multimillonarias y gobernadores encarcelados, y ahora (lo quieran o no) tendrán que replantear su identidad, para lo que incluso ya se rumora hasta un cambio de nombre una vez terminadas las elecciones de junio.

Es decir, en México el sistema tradicional de partidos se definió en torno a su participación o rechazo en el esquema de control unipartidista encabezado por el PRI, pero ahora este esquema está oficialmente colapsado, con Peña Nieto la esperanza de su retorno se convirtió en la desazón de su impotencia y por lo tanto es necesario un replanteamiento de las identidades políticas. En este replanteamiento las posiciones socialdemócratas de centro hacia las que se ha movido Acción Nacional no se encuentran tan distantes de la socialdemocracia de centroizquierda de buena parte del PRD e incluso de algunos sectores del PRI, en especial cuando todas ellas se comparan con el nacionalismo populista y conservador de López Obrador.

¿Entonces, Obrador tiene razón cuando habla del “PRIAN”?

No , porque la división entre los proyectos no sigue líneas estrictamente partidarias, y en todo caso, viendo la constante migración de tricolores al bando de AMLO, sería incluso más correcto hablar del PRI-MOR(ena). Veamos:

Por una parte, tenemos el modelo de nación conservador, nacionalista y populista encarnado por Andrés Manuel López Obrador, alimentado por la nostalgia de los tiempos pasados, a los que plantea regresar para recuperar el rumbo. Para él, su propuesta de eliminar todas las reformas al texto constitucional y aplicar tal cual la constitución de 1917 no es sólo una ocurrencia, sino un reflejo de lo más profundo del alma política del movimiento López-obradorista: que todo tiempo pasado fue mejor, que hay que conservar y recuperar los ideales revolucionarios y (para decirlo en pocas palabras) un paren el mundo, que nos queremos bajar. Este proyecto lo comparte, con sus debidos matices, un sector del PRD al que todavía le da miedo brincar el charco y quizá la mitad del priísmo, esa que está furiosa con Peña por “privatizar Pemex” y que todavía no le perdona a Zedillo haber reconocido el triunfo de Fox.

Más que PRIAN-RD, lo que sí ya tenemos es un PRI-MOR(ena) Clic para tuitear

Por otra parte, quizá de forma menos definida, existe otro proyecto de nación: liberal, socialdemócrata, globalista y tecnocrático, que visualiza a México integrado en la economía y las instituciones internacionales, que entiende la necesidad de mantener y fortalecer el libre comercio a nivel internacional, que no anhela regresar a la constitución de 1917, sino modernizarla al estilo de las legislaciones que plantean los expertos de Naciones Unidas o de la Unión Europea. Ellos no se orientan a partir de la nostalgia del tiempo pasado, sino de la esperanza de que México, impulsado por un Estado de derecho más funcional, un estado de bienestar y por mejores herramientas de política pública, puede construir una nueva historia de éxito. Éste es una visión que comparten, de forma más o menos declarada y nuevamente con sus debidos matices, la mayor parte del PAN, la parte modernizadora del PRI (Meade o Nuño, por ejemplo) y una parte relevante dentro del PRD.

Volvemos al inicio. Carácter es destino, y de cara al proceso electoral del 2018 tanto los candidatos en lo individual, empezando por López Obrador, como los partidos a nivel institucional tendrán que replantear su carácter y su identidad. Por supuesto, es muy pronto como para saber a ciencia cierta qué resultará de estos procesos, tal vez un modelo de gobiernos de coalición entre partidos cada vez más pequeños y dedicados a sectores específicos dentro de la carpa de una gran alianza, o quizá la fusión de los partidos actuales en dos grandes fuerzas e incluso alguna alternativa diferente, en todo caso no hay que descartar sorpresas.

Por cierto…

Este escenario de redimensionamiento ideológico es una excelente oportunidad para llevar nuevas ideas a la palestra, incluyendo las del libertarismo.

Personas libres y mercados libres

GaribayCamarena.com

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Escritor. Católico. Libertario. Escéptico de la política y desconfiado de las intenciones de los políticos. Creo en personas libres y mercados libres.

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Edomex gobernadora

En el Edomex, todos mal

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En el Edomex, todos mal

por: Gerardo Garibay Camarena

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No hay otra forma de decirlo. Las campañas para la gubernatura del Estado de México son un desastre y deben ser una señal de alarma, no sólo para la clase política, sino para la sociedad en general, especialmente de cara al 2018. Mis motivos de preocupación son básicamente tres: que todos los candidatos están prometiendo lo mismo, que lo que están prometiendo es demagogia de pésima calidad y que los escándalos de corrupción siguen a la orden del día.

Todos proponen lo mismo

Izquierda y derecha; tricolores, morenos, azules, amarillos o independientes. Una de las principales lecciones que nos dejó el primer debate entre los candidatos es que sus propuestas, más allá de los eslóganes y los logotipos, son prácticamente idénticas, y consisten en regalar cosas y ofrecer apoyos sociales, envueltos incluso en el mismo tipo de lenguaje socialdemócrata.

Las campañas para la gubernatura del Estado de México son un desastre. #TodosMal Clic para tuitear

Para muestra basta un botón. Saqué estas 6 frases de las propuestas de los principales candidatos, y luego le pedí a algunas personas en redes sociales y por correo electrónico, que descubrieran cuáles de las frases habían salido de la campaña de Vázquez Mota, de Delfina y de Del Mazo; nadie pudo responder correctamente. Aquí las frases, para que usted lo intente:

1.- “Derrotaré a la inseguridad y a la pobreza.”

2.- “Con el ahorro de todo lo que se ha robado la camarilla de siempre, el estado contará con programas de apoyos para detonar la economía y generar mayores empleos.”
3.- “Sé que muchos están cansados de la política, de la inseguridad y de todo lo que no funciona.”

4.- “Que nadie se quede fuera por falta de recursos, por falta de espacio en las escuelas o por falta de tiempo.”

5.- “Urgente reactivar todos los sectores económicos con herramientas y apoyos adecuados para tener un Estado de México próspero.”

6.- “Nosotros no venimos a comprar el Voto, venimos a sacudir conciencias para que nadie tenga que vender su dignidad”.

Están prometiendo demagogia

Ninguno se salva, más que para gobernador, parece que están compitiendo por el puesto de Santa Clós, aunque quizá la corona se la lleva Del Mazo con su “salario rosa”. Todos proponen las mil maravillas, pero sin aclarar nunca de donde saldrá el dinero para financiarlas.

Para mayor tristeza, hasta Josefina, que teóricamente tendría que ser la menos populista, armó sus propuestas copiando una de las páginas del manual de López Obrador y anda prometiendo que generará 1 millón de empleos al eliminar la corrupción y la inseguridad, además de quitar el fuero.

Lo irónico es que, cuando Obrador dice ese tipo de idioteces, los panistas no lo bajan de demagogo y populista. Tristemente, ahora el PAN Edomex le está copiando el guión. La súper propuesta de Vázquez Mota amerita 3 breves reflexiones:
1.- No, nadie puede “acabar con la corrupción”, esta se puede disminuir o dificultar, y con un mejor marco jurídico puede reducirse la impunidad, pero hasta en Suiza hay corrupción, es parte de la naturaleza humana.

2.- No, la inseguridad no es sólo culpa de la corrupción y no desparecerá incluso si se “acaba” con esta, ya que entre sus causas está también un marco legal mal diseñado y motivos culturales.

3.- No, el Estado no “crea” empleos, quien crea empleos son los individuos a través de sus empresas; el gobierno puede facilitar las condiciones al estorbarle menos a la iniciativa privada, pero de ningún modo Josefina Vázquez Mota o Andres Manuel Lopez Obrador van a “crear” millones de empleos, y menos aún con sus estrategias de hacerlo mágicamente al “acabar con la corrupción” o “quitar el fuero”.

Siguen los escándalos de corrupción

A Del Mazo lo persigue la sombra de todas las transas, presuntas y reales, de sus amigos del grupo Atlacomulco. Josefina sigue teniendo cosas por explicar respecto su fundación y Delfina ha resultado toda una fichita. Tan sólo esta semana se dio a conocer que la maestra Delfina, esa de la esperanza que se vota, cuando era alcaldesa tomó $36 millones de pesos del fondo de ahorro de los trabajadores de Texcoco y los depositó en la cuenta personal del hermano de su padrino político, Higinio Martínez.

¿Qué nos queda de todo esto?

La sensación de que los partidos políticos todavía no entienden la gravedad del descrédito en el que se han sumido en los últimos años, y no se esforzaron por presentar candidatos que fueran distintos al molde tradicional, y el resultado es una campaña electoral que está reforzando a los ojos de la sociedad los peores estereotipos de corrupción, demagogia y guerra de lodo.

Si para el 2018 las cosas siguen por el mismo camino, quizá habrá que empezar a vernos en el espejo de Venezuela, cuya crisis actual no surgió con el triunfo de Chávez, sino con el descrédito de los partidos tradicionales, que eventualmente los chavistas aprovecharon. Aquí en México, si no mejora el nivel de los candidatos y de las campañas, a mediano plazo tendremos a nuestro propio Chávez, demagogo y populista, ofreciéndose como la solución a todos los problemas y pidiendo a cambio sólo nuestra absoluta sumisión. Y ojo, no necesariamente será Obrador, y no necesariamente será de izquierdas.

Por cierto…

Las dos primeras frases son de Josefina, las dos siguientes de Del Mazo, y las últimas de Delfina.

 

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Peje

Peje y el verano peligroso (del 2018)

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Peje y el verano peligroso (del 2018)

por: Gerardo Garibay Camarena

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Lo más peligroso de López Obrador es su talento para ser más un líder de culto religioso que uno de movimiento político, lo que le permite mentir descaradamente, cambiar de opinión sobre los temas y caer en actos de absoluta incoherencia entre el decir y el hacer, sin que sus seguidores le pierdan la fe.

Personas que dicen ser críticas e informadas sobre política y que dicen oponerse al PRI, se le hincan a Obrador a pesar de que este ha llenado a MORENA y a su equipo cercano de trabajo con muchos de los peores priístas de todos los tiempos, como Manuel Bartlett; sus fans no sólo le perdonan a López Obrador que oculte sus ingresos y propiedades, sino que niegan cualquier acusación en su contra, a pesar de que los escándalos de corrupción de sus colaboradores más cercanos se han acumulado durante los últimos 15 años.

Lo más peligroso de Obrador es su talento para ser más un líder religioso que uno político Clic para tuitear

Personas que dicen ser críticas e informadas sobre política y que dicen buscar un cambio democrático, apoyan a AMLO y hacen oídos sordos a sus múltiples muestras de intolerancia y autoritarismo.

Es cierto, quizá la ignorancia, la arrogancia y la crapulencia de AMLO no sea mayor que la del político promedio, pero lo importante es ese hecho, que OBRADOR ES UN POLÍTICO NORMAL.

NO es un mesías.
NO es un ejemplo de honestidad.
NO es un líder diferente a la caterva que pulula en los demás partidos.
NO es una solución novedosa, sino el refrito de un planteamiento que nos llevó a casi 3 décadas de crisis casi constante.

Quizá tampoco sea especialmente peligroso en comparación con los demás aspirantes…

Pero lo que SÍ es peligroso es el fanatismo de sus seguidores: autoritarios, resentidos y violentos.
SÍ es peligroso el cóctel de proteccionismo económico y capitalismo de compadres que pretende reforzar.
SÍ es peligroso que regresemos al populismo presidencialista de los años 70’s.
SÍ es peligroso que los viejos priístas, a los que AMLO protege, vuelvan a los primeros planos del poder.

¿Qué con los demás candidatos también hay riesgos?

Ciertamente, pero el tema es que AMLO no es un líder exepcional, no es ejemplo de honesto, ni ejemplo de tolerancia; ES UN POLÍTICO TRADICIONAL Y TRANSAccional, COBIJADO EN UNA FUNESTA MANTA DE ADORACIÓN RELIGIOSA, que lo escuda de la crítica y lo vuelve inmune a los contrapesos tradicionales.

…Y eso sí da miedo.

 

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Escritor. Católico. Libertario. Escéptico de la política y desconfiado de las intenciones de los políticos. Creo en personas libres y mercados libres.

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Sí merezco abundancia (y otros decretos mágicos)

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Sí merezco abundancia

(y otros decretos mágicos)

por: Gerardo Garibay Camarena

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Desde hace unos meses comentábamos que el caso de Veracruz es una bomba de tiempo esperando estallar, y un ejemplo de la corrupción sistemática llevada hasta el extremo de lo grotesco; y cada vez está peor. Esta semana el gobernador Yunes presentó públicamente una bodega en la que su antecesor, Javier Duarte, acumulaba sus expolios, los cuales incluyen desde despensas y sillas de ruedas hasta balones mundialistas, cuadros de sí mismo e incluso la vajilla oficial de la gubernatura (léase, que hasta los platos se llevó).

Sin embargo, el objeto que más ha llamado la atención de entre toda esta montaña de cachivaches son los cuadernos personales de su esposa, Karime Macías, especialmente uno en el que la “First lady” escribió una y otra vez la frase “sí merezco abundancia”, como parte de un ejercicio pseudo espiritual para atraer el dinero, porque por lo visto con el presupuesto multimillonario de Veracruz ya no les alcanzaba.

El tema de los escritos de la abundancia amerita una reflexión más allá de la agradable y quizá inevitable tarea de hacer leña de las ratas caídas, porque, además del saborcito a morbo, los delirios literarios de la señora de Javier Duarte nos brindan una muestra inmejorable de dos preocupantes realidades de la clase política: la ignorancia y la soberbia.

La primera de ellas es la profunda ignorancia económica de la ex “primera dama” veracruzana: una mujer con educación universitaria, con multitud de recursos económicos para financiar su preparación académica y con tiempo de sobra para ilustrarse, pero que de todos modos creyó y puso literalmente manos a la obra en una pseudo filosofía mágica que cree que la riqueza se crea y se adquiere llamando al universo y escribiendo necedades en un papel.

Sí, es digno del ridículo, y se merece toda la burla que le han hecho en redes sociales. Sin embargo, es necesario recordar -entre risa y risa- que ese pensamiento “mágico” respecto a la forma en que funciona la economía se refleja en prácticamente todas las plataformas y propuestas de los partidos políticos, y no sólo lo encontraremos en los cuadernos de Karime Macías de Duarte.

En pocas palabras, cuando los tricolores, azules, amarillos o los de cualquier otro color, proponen generar riqueza elevando el salario mínimo, aumentando las regulaciones, inventándose nuevos impuestos o entorpeciendo el libre comercio, es como si estuvieran escribiendo “sí quiero abundancia” en el cuaderno de la economía nacional, y esperando que, si lo creen con toda la fuerza de su corazón y todo el brillo de su espíritu, la generosidad de los astros econométricos hará brotar esa “abundancia” como por arte de magia.

Para terminar pronto, entre los cuadernos de la esposa de Duarte y el proyecto de nación de López obrador, la única diferencia es que Karime sí escribió sus frases, mientras que Obrador únicamente le pone nombre al libro.

De ahí pasamos a la segunda realidad, profundamente conectada con la primera: la arrogancia de pensar que con sólo “decretar algo” una persona, un grupo de personas, una institución o un gobierno tiene el poder de alterar directa y automáticamente la realidad para adecuarla a sus fines.

¿Qué hay pobreza? Pues imprimamos más dinero. ¿Qué hay deseos fantasiosos? Pues convirtámoslos en derechos constitucionales como lo hicieron en la ahora Ciudad de México. ¿Qué hay opiniones que no le gustan a la clase gobernante? Pues prohibámoslas y establezcamos un sistema de censura para garantizar la corrección política. ¿Qué la vida humana implica necesariamente sufrimiento? Pues eliminemos las dificultades por decreto. ¿Qué todas esas leyes, constituciones y derechos de microondas no funcionaron? Pues hagamos más, y así hasta la náusea.

El economista y filósofo norteamericano Thomas Sowell explica este fenómeno de forma brillante en su libro “A Conflict of Visionsdonde plantea el choque entre dos formas radicalmente distintas de entender la naturaleza humana, el grado de influencia de los líderes políticos y el ámbito de acción de esos liderazgos.

  • De acuerdo con Sowell, por una parte tenemos a una visión “restringida”, que entiende que existen límites respecto a lo que es posible lograr en la economía o la política. Estas limitaciones provienen de la naturaleza humana, de la cultura, de la tradición, de la biología, el entorno y, por supuesto, de las leyes económicas. Dicho de otro modo, al operar a partir de esta visión, la persona entiende que no será capaz de transformar el mundo a su completo antojo, sino que deberá trabajar dentro del marco de lo posible para obtener una situación más satisfactoria que la inicial.

Esta visión fue, por ejemplo, la que orientó en buena medida el trabajo de los padres fundadores en Estados Unidos; por ello no quisieron reinventar el hilo negro, sino que mantuvieron las tradiciones jurídicas y los valores culturales británicos, adaptados (eso sí) a un nuevo contexto en cuanto a que no plantearon una monarquía, sino una república.

  • Por el contrario, la visión “no restringida” plantea que la naturaleza humana es manipulable, que las personas se asemejan a barro en manos del alfarero gubernamental y que el líder político puede crear, a partir de su propia fuerza y peculiar inteligencia, un mundo perfecto en base a su sola voluntad, expresada en las leyes y políticas públicas, sin importarle la naturaleza humana, la cultura, la tradición, la biología, el entorno o las leyes económicas. Es decir, que puede “decretar” lo que se le antoje. 

Esta fue la visión que guio a los revolucionarios franceses, a quienes trágicamente la clase política mexicana lleva 200 años tratando de copiarles el script, sin entender que justamente esa jacobina arrogancia fue la que convirtió a la revolución en un baño de sangre que terminó sentando en el gobierno a Napoleón después de hincar en la guillotina a decenas de miles de personas.

Acá en México esa misma visión, en ambos lados del espectro político, fue la que nos hundió en décadas de guerras civiles, abismos caudillistas y liderazgos mesiánicos, que hasta la fecha permanecen y no sólo en MORENA. En todos los rumbos de la pradera ideológica sigue habiendo quienes creen que pueden “decretar” abundancia, sometimiento, poder y demás, no sólo en hojas de cuaderno, sino en fojas de las sentencias en la Suprema Corte y en las hojas de multitud de leyes.

Aunque con sus planas de que “sí merece abundancia”, la esposa de Javier Duarte se ganó convertirse en burla de toda la clase política, no debemos cometer el error de creer que se trata de un delirio aislado, porque que, entre la arrogancia ignorante y fantasiosa de sus garabatos personales y (por poner otro ejemplo) la arrogancia ignorante y fantasiosa de los constituyentes de la nueva ciudad de México, la diferencia es que los de la CDMX sí recurrirán a la violencia del Estado para impulsar sus fantasías, mientras que Karime ya no puede.

Por cierto…

También hablando de Veracruz, Yunes dice que Duarte le regalaba cada año 30 millones de pesos a Obrador, AMLO dice que, si se lo comprueban, se retira de la política. Y así empieza el 2018

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Escritor. Católico. Libertario. Escéptico de la política y desconfiado de las intenciones de los políticos. Creo en personas libres y mercados libres.

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¿Quién le teme al peje feroz?

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¿Quién le teme al Peje feroz?

por: Gerardo Garibay Camarena

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¿Quién es el precandidato con mayores posibilidades de ganar la presidencia en el 2018? En estos momentos, sin ninguna duda, es Andrés Manuel López Obrador. No lo escribo con gusto, es una respuesta que me desagrada, pero no estoy dispuesto a que en México repitamos el mismo error que cometieron los demócratas en Estados Unidos, cuando se pasaron toda la ruta electoral despreciando Donald Trump y dándolo por perdido hasta que el día de las elecciones despertaron de su embriaguez de optimismo con una cruda que les va durar por lo menos 4 años.

No, el peje no me agrada ni tantito, me parece un tipo populista, demagogo, corrupto, peligroso, retardatario, agresivo, y todos los demás epítetos que se le pueden ocurrir a usted, estimado lector. Sin embargo, la antipatía no debe ser equivalente a ceguera, y el hecho es que las circunstancias actuales ponen (y por mucho) a Andrés Manuel como el candidato favorito.

Me explico, es favorito en primer lugar porque así lo marcan las encuestas. La semana pasada El Financiero publicó un estudio bastante completo donde López obrador le lleva una ventaja de seis puntos porcentuales a Margarita Zavala, del PAN; mientras que por debajo se encuentran Osorio Chong, del PRI, Carlos Slim en una potencial candidatura independiente y Miguel Ángel Mancera, del PRD. Es una ventaja que mantenido consistentemente desde el inicio del suspirantado preelectoral rumbo al 2018. AMLO en los treintas, Zavala en los veintes y el PRI en los 10 y tantos; así se han repartido en prácticamente todas las encuestas de los últimos meses.

Sin embargo, usted podría responderme que un escenario muy similar se vivió en 2006 y en los meses previos a la elección del 2012: López obrador con una ventaja aparentemente sólida, que se desvanecía conforme se acercaron las elecciones. Y tiene razón. Sin embargo, esta vez las circunstancias son muy distintas, porque el desgaste de las administraciones del PRI y el PAN no sólo ha vuelto más atractivo a Obrador, sino que ha afectado el ánimo de los seguidores blanquiazules y tricolores.

Y esa es otra lección que debemos recordar de lo que acaba de suceder en Estados Unidos. No sólo importa el número que arrojan las encuestas, sino también el entusiasmo de los seguidores. Hace unos meses, Clinton llevaba una cómoda ventaja sobre Donald Trump en todas las encuestas, pero cuando Hillary lanzó a la venta su nuevo libro, publicado a media campaña (y promocionado fuertemente por ella y por el candidato a la vicepresidencia en mítines y televisión) éste vendió menos de 3,000 copias en su primera semana. Fue un dato que debió haber encendido los focos rojos de alarma en su campaña: sus simpatizantes ni siquiera estaban dispuestos a gastar unos cuantos dólares en leerla.

Ahora, regresemos a México. ¿Usted ve a alguien (exceptuando a los Calderonistas al interior del PAN) que esté emocionado por la campaña de Margarita? ¿Por la de Moreno Valle? ¿Por la de Anaya? Y eso para ni siquiera hablar de los aspirantes priístas o del triste Miguel Ángel Mancera. El hecho, incómodo pero incontrovertible para todo el que tenga ojos y quiera ver, es que la militancia de los tres partidos tradicionales está a la defensiva y sus simpatizantes entre el público en general andan de capa caída. No hay esa emoción, esa fuerza que se sentía antes del 2000 entre los simpatizantes de Vicente Fox o esa determinación a defender el cambio que se percibía entre los Calderonistas del 2006; vamos, ni siquiera esas ganas de volver por los fueros que demostraban los priístas antes del 2012.

El único que en estos momentos tiene simpatizantes entusiastas es AMLO, porque lleva 10 años montado en la muy cómoda posición del opositor, aprovechando cada escándalo del PAN y del PRI para posicionar su imagen como alternativa. Además, ha seguido picando piedra y en relativamente poco tiempo ha consolidado una estructura operativa en buena parte del país a través de MORENA, capaz de meter en serios aprietos a los competidores, como lo demostró el año pasado en Veracruz y como lo está confirmando este año en las elecciones a gobernador del Estado de México.

Obrador, así lo confirma la encuesta de El Financiero, encabeza por mucho las preferencias de los apartidistas (37% contra 21% de Margarita Zavala, y hay que sumarle que buena parte el 22% que registró Slim son votos que en realidad se moverán hacia AMLO) y va a quedarse prácticamente con todo el voto de castigo hacia Peña Nieto en el sur y sureste del país.

Además, tiene otra ventaja similar a la que desarrolló Donald Trump: inmunidad a los ataques. El hecho es que en los últimos 17 años a López Obrador lo han acusado de todo lo posible y lo imposible, y aun así encabeza las preferencias. Esas son simpatías que no le puede quitar nadie. Todo lo que le queda es subir. En cambio, tanto Zavala como cualquier otro candidato del PAN o del PRI se verá afectado no sólo por los escándalos propios, sino los de su estructura partidista, que sin lugar a dudas surgirán durante el trayecto electoral.

Hace 11 años Andrés Manuel se quedó a medio punto porcentual de ganar las elecciones, y esta vez sólo necesita dar ese empujoncito extra para quedarse con el premio mayor; y está trabajando para hacerlo. El gran error López-obradorista del 2006 fue que se volvió loco antes de tiempo. Todavía a principios de enero de ese año tenía un mensaje conciliador y cercano a las clases medias, pero después se le descuadró la estrategia, asumió un discurso agresivo (simbolizado por la campaña panista en el “cállate chachalaca”) y pagó el precio; pero es un error del que aprendió, de ahí el énfasis que a lo largo de los últimos 10 años ha puesto en “la República amorosa”, la amnistía y conceptos por el estilo.

Andrés Manuel entiende que para ganar necesita de los votantes de clase media y media alta que están muy desencantados del PRI y el PAN, pero que normalmente no votarían por él, pues lo perciben como una opción radical. Por eso, especialmente en las últimas semanas, ha asumido una posición mucho más conciliadora, incluso ante la odiada figura de Enrique Peña Nieto y ha enviado mensajes de diálogo y de confianza hacia el sector de la iniciativa privada, como la integración de Esteban Moctezuma a su equipo cercano de campaña, generando la percepción de que cuenta con el apoyo, o al menos la resignada tolerancia, de los grupos empresariales.

Ese es el escenario trágico, pero ¿es inevitable?

No, no es inevitable. Pero para prevenir el catastrófico resultado de una victoria presidencial de López obrador es necesario que los otros partidos tomen medidas.

El PRI tiene perdido el 2018, lance a quien lance de candidato, porque Enrique Peña Nieto cerrará su administración como el presidente más odiado de la historia. Lo único que les queda hacer es negociar una salida digna, y aparentemente es lo que están haciendo al dialogar tanto con los Calderón como con Ricardo Anaya para repetir esencialmente el escenario del 2006, donde al ver el desastre en que se había convertido la campaña de Roberto Madrazo, muchos liderazgos priístas optaron, como plan B, por apoyar a Felipe Calderón.

Por su parte, Acción Nacional necesita hacer dos cosas.

  • La primera es definir claramente cuál es su proyecto de nación (sí, ya sé que están los principios de doctrina, pero de lo que hablo es de mensajes políticos que comuniquen de forma concreta cómo se vería México bajo el liderazgo panista) y diferenciarlo del de López obrador. A Andrés Manuel le podemos criticar muchas cosas, pero al menos tiene un planteamiento claro: regresar al país el populismo nacionalista de las épocas de Echeverría y López Portillo.

Los líderes de blanquiazul deben tener muy claro que las ocurrencias de “rebasar por la izquierda” y competirle al populista, al estilo Gustavo Madero (o al estilo de poner a Diego Rivera en los billetes de $500 para verse muy “de izquierda”) son un pasaporte directo a la derrota y a la irrelevancia. Quien quiera una opción de izquierda nunca va a votar por Acción Nacional, porque para eso hay mejores partidos de corte socialista.

Por el contrario, el PAN debe proponer, y sin vergüenza de por medio, un planteamiento opuesto al de Obrador, es decir: un país integrado económicamente el mundo, que apueste por las empresas para la generación de riqueza y un partido que se fortalezca a partir de las vocaciones liberal y demócrata cristiana que subyacen en su identidad (cuanta falta les hace Lujambio).

  • La segunda es definir, lo más pronto posible, quién será su candidato presidencial y lograr que tanto los liderazgos como la militancia del partido se aglutinen en su favor. Lo peor que pueden hacer los panistas es hacerle al monje y desangrarse en una larga precampaña donde salgan a relucir todas las broncas y se desparramen en el piso todas las tripas. Para decirlo claro, si el PAN no tiene un candidato definido y respaldado en los siguientes meses, llegará la elección herido de muerte, a esperar milagritos como el del 2006, pero esos no se dan en maceta.

Finalmente, ¿qué nos toca a los ciudadanos? Analizar las propuestas, la historia y las consecuencias de esos dos proyectos de nación y definir, dentro del marco de las opciones realistas, a cuál queremos apoyar, incluso aunque no nos parezca perfecta, ni mucho menos.

Más aun, nos toca construir propuestas nuevas, tanto en la arena de los partidos políticos como en la de las voces independientes, para que tengamos un espacio y una voz donde nos sintamos representados. Llegado el momento de estar en la casilla se vale votar por fulano, mengano o perengano, se vale votar en blanco y hasta por Batman, lo que no se vale es votar sin razonamiento previo.

Pero el voto vendrá después, por lo pronto lo que hay son preguntas y la primera de ellas es ¿quién le teme al peje feroz?

Por cierto…

A partir del 15 de febrero estaré subiendo a mi canal en YouTube vídeos sobre análisis, información y entretenimiento político. Los invito a suscribirse en: www.YouTube/GaribayCamarena.

 

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Escritor. Católico. Libertario. Escéptico de la política y desconfiado de las intenciones de los políticos. Creo en personas libres y mercados libres.

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