La maldición estatal del desempleo

(y del salario mínimo)

por: Gerardo Garibay Camarena

 

¿Quieren saber qué pasa cuando el estado mete las patas en las relaciones laborales, dizque para cuidar a los trabajadores y los salarios? La respuesta es: Desempleo.

El caso de Europa es dramático: hay países (Grecia y España, por ejemplo) con hasta 48% de desempleo juvenil, y de los que consiguen trabajo una buena parte labora como meseros o asistentes en las tiendas, no en el ámbito en el que estudiaron y para el que recibieron su título, y eso va a empeorar.

¿Por qué?

Porque las restricciones gubernamentales a la libre contratación (y el libre despido) encarecen enormemente el costo de generar nuevas fuentes de empleo y mantener las existentes, por lo que muchas empresas simplemente no pueden darse el lujo de apostar por un joven, al que tendrían que enseñarle y que representa el riesgo de ser un mal empleado, al que luego no podrán despedir.

Incluso en Europa, con gobiernos más honestos, la intervención burocrática es igual a desempleo Clic para tuitear

Por lo tanto, entendamos de una buena vez que los problemas no se pueden resolver por ley, y que tratar de hacerlo siempre empeora las cosas o genera problemas nuevos, incluso en Europa.

¿Otro ejemplo?

Complementando el comentario sobre cómo la intervención gubernamental en el mercado laboral perjudica en lugar de ayudar, tenemos a ese desastre llamado salario mínimo.

El salario mínimo NO implica que a los que menos ganan les paguen más, sino que los despidan y se queden sin siquiera un pequeño ingreso.

En consecuencia, para estos miles de personas, el salario mínimo es un muro peor que el de Trump, porque les impide unirse a la fuerza de trabajo y adquirir la experiencia necesaria para tener acceso a puestos con mayores ingresos, hundiéndolos en un círculo vicioso de ignorancia, pobreza y dependencia de las ayudas gubernamentales.

Por cierto, he aquí un excelente video en donde el economista español Juan Ramón Rallo explica porqué subir el salario mínimo afecta a quienes supuestamente debería ayudar. Los invito a seguir a Rallo en https://twitter.com/juanrallo y en su página web: JuanRamonRallo.com 

Gerardo Garibay Camarena

Gerardo Garibay Camarena

Escritor. Católico. Libertario. Escéptico de la política y desconfiado de las intenciones de los políticos. Creo en personas libres y mercados libres.